Realizar las 4 comidas principales como de costumbre, ya que eso no cambia en Semana Santa. No saltearse las mismas ayudará a controlar el apetito y evitará que las comidas fuera de horas sean muy abundantes.

Incorporar estas preparaciones mencionadas anteriormente a las comidas principales, por ejemplo, las chipitas y roscas, para el desayuno y merienda, las tartas de choclo y sopa paraguaya en almuerzo y cena acompañando con algún pescado y los chocolates para el postre. De esta forma evitamos exceder la ingesta de las mismas en otros momentos del día.

Planificar el menú para cada día, evitar cocinar “todo” para luego ir comiendo por el simple hecho de que “hay mucho”.

Junto a la planificación, debemos racionalizar la cantidad de comida a preparar. Es importante tener en cuenta el número de personas que van a consumir las preparaciones, quienes comen más y quienes lo hacen en menor cantidad, como por ejemplo niños y adultos mayores.

No olvidar las frutas y verduras. Las mismas no deberían ser eliminadas de la dieta en ningún momento. La ingesta diaria debe ser de 3 a 5 porciones de ambas. Aprovechar las verduras para hacer tartas, tortillas, ensaladas, budines, soufflés, etc.

Tomar abundante agua. De 6 a 8 vasos diarios. Limitar el consumo de gaseosas y bebidas alcohólicas.

Realizar las preparaciones caseras, utilizando, por ejemplo, lácteos descremados, menor cantidad de manteca o margarina, reemplazándolas por aceites, menor cantidad de azúcar, utilizando una parte de edulcorante, incorporando harinas integrales avena y frutos secos a los panificados dulces y salados.

Realizar actividad física como caminatas, andar en bicicleta, subir escaleras, etc. es una forma de contrarrestar, en cierta parte, la ingesta de estos días.

Respecto a los huevos de chocolate: preferir en lo posible chocolate negro, semi-amargo, con frutos secos en lugar de confites, sin merengues, de tamaño mediano. La porción promedio es de 1 huevo mediano por persona. No está de más enseñar a compartir, especialmente a los niños, evitando la sobre ingesta de dulces el domingo de Pascuas.

Recordemos que debemos ser consumidores inteligentes, es decir, no privarnos o demonizar alimentos, sino saber elegirlos, preparar recetas caseras con ingredientes más saludables, racionar las porciones, y no perder de vista hábitos cotidianos como el número de comidas, la buena hidratación y el ejercicio físico. Todos podemos disfrutar de una fiesta, de las tradiciones y, al mismo tiempo, cuidar nuestra salud.