Recorrer la ciudad de Buenos Aires es admirar sus bellezas arquitectónicas y lamentar la vista de tantas paredes arruinadas con pegatinas o con grafitis. Ni pensar cuando comience la época electoral para las próximas elecciones de Agosto, en qué se va a convertir esta hermosa ciudad.

Por eso, propongo al Encargado del Espacio Público esta idea, que no es nada original sino que la he copiado de películas y series de países que tienen otra forma mucho más civilizada de pregonar sus políticas.

Es cierto que sería muy beneficioso que lo que voy a proponer se hiciera en todo el país, pero como experiencia piloto se podría implementar esta primera vez, en la ciudad de Buenos Aires.

Y aquí está la propuesta – que reitero no es original – por lo que no busco compensación ni reconocimiento alguno:

  1. Las propagandas de candidatos o leyendas electorales sólo podrán efectuarse mediante carteles que puedan “colgarse” y eventualmente “descolgarse” de columnas de alumbrado, barandas, y todo elemento que permita sostener un cartel de propaganda de forma tal, que de igual manera que se puso, se pueda retirar.
  2. Pasado el acto electoral, cada agrupación que colocó sus carteles de propaganda, tendrá un plazo de 90 días para retirarlos.
  3. Quedan excluidos por supuesto los carteles publicitarios en altura, que son contratados  por sus respectivos administradores.

De esta forma al término de las elecciones, la ciudad quedará limpia de esa cartelería pagajosa y de esas pintadas grotescas que tanto dañan su aspecto edilicio.

Se podrá llegar a discutir si además se pueden implementar multas para la agrupación que no cumpla con estas directivas, las que se podrán recaudar descontando en las próximas elecciones – del monto correspondiente por voto con que el Estado financia las campañas- el que surja de la multa asignada.

Qué hermoso sería imaginar que los carteles de propaganda de teatros, cines, revistas, productos alimenticios, etc. poco a poco imitaran esta modalidad, y en unos años tal vez, se pudiera ver una ciudad hermosa como lo es, pero además LIMPIA.