El viernes de la semana pasada el ministro de Energía y Minería de Argentina, Juan José Aranguren, se trasladó hasta la provincia de Neuquén. El funcionario hizo ese viaje para inaugurar la Central Térmica Loma Campana, en la zona del yacimiento de hidrocarburos conocido como Vaca Muerta.

Allí, Aranguren afirmó que los días de penurias energéticas habían terminado. Como prueba de esto mencionó un hecho que todavía estaba fresco: en las últimas horas Argentina había exportado energía a Uruguay.

“Este es el primer año luego de la implementación de políticas que trajo la administración del presidente Macri que podemos decir que lo hemos pasado con excedentes y con reservas”, dijo el ministro.

El 8 de febrero, recordó, hubo un pico de demanda. 26.320 megawatts (MW) a las 15.25 horas de ese día, precisó el funcionario. “La abastecimos con energía producida en Argentina y teníamos reservas por 2.100, 2.200 megas más”, dijo, y agregó que “esta semana” -en referencia a la pasada- Argentina había exportado energía eléctrica.

Esta colocación fuera de fronteras incluyó a Uruguay, a donde se enviaron 150 MW, detalló el secretario de Estado. “Porque no había buenos vientos o porque tenía una bajada en el río Uruguay no tuvo buen caudal en Salto Grande y por lo tanto no tenía acceso a energía”, comentó Aranguren sobre la situación uruguaya.

“Como en el pasado ellos nos proveían a nosotros, ahora somos nosotros los que le estamos proveyendo a ellos”, añadió.

Pero, ¿por qué Uruguay decidió comprar energía a su vecino? “Venimos de un verano bastante seco”, explicó el gerente de la Administración del Mercado Eléctrico (ADME), Ruben Chaer. Esta situación -que repercutió en bajos caudales en los ríos Uruguay y Negro- desafió la generación hidroeléctrica en las represas del país. Por eso, las autoridades miraron hacia las centrales térmicas en búsqueda de una alternativa.

Chaer sostuvo que la central térmica que tiene menor costo para el país son los motores de Central Batlle (un costo de generación de US$ 106 por megavatio-hora, MWh). Le siguen las turbinas de Punta del Tigre (US$ 146 MWh). “Ellos (por Argentina) nos ofrecieron a US$ 120 y es negocio”, afirmó.

La importación desde Argentina, detalló Chaer, sustituyó el despacho de la central de Punta del Tigre (ubicada en San José). Esta compra se produjo durante 18 horas entre el 21 y el 22 de marzo, por una potencia de 150 MW. Para encontrar la última compra de energía de Uruguay a Argentina hay que remontarse a 2015. En cambio, en 2016 y 2017, Uruguay fue un “exportador neto” de energía a sus dos vecinos, dijo Chaer.