El Vaticano advierte de que un eventual fracaso del diálogo entre el gobierno de Maduro y la oposición en Venezuela podría derivar en hechos sangrientos.

“Si acaso en una delegación o la otra quieren terminar con el diálogo, no es el Papa sino el pueblo venezolano el que va a perder, porque el camino podría verdaderamente ser el de la sangre”, declaraciones que dio a conocer en Argentina el arzobispo Claudio María Celli, enviado del Papa Francisco que acompaña el proceso de los diálogos venezolanos.

Explica que en su reunión del pasado lunes con los representantes de la oposición les alertó sobre consecuencias de la manifestación que habían convocado para el jueves y sobre el riesgo de que ocurrieran hechos sangrientos en dicha movilización que, no obstante, después fue suspendida. “Si hay muertos, el diálogo, ¿Qué diálogo es?”, dijo.

“Hay gente que no tiene miedo de que haya derramamiento de sangre. Esto es lo que me preocupa. Francisco está jugando un papel muy fuerte. Corremos un riesgo”, indicó el arzobispo en Roma a su regreso de Caracas, capital venezolana.

Al ser preguntado sobre si el Vaticano considera la misión como una mediación, Celli ha contestado que no. “La Santa Sede acompaña”. “Las partes comprenden que o embocan el camino de la violencia o embocan el del diálogo”, ha precisado.