La oposición convocó a una marcha en todo el país contra lo que considera un autogolpe de estado y en reclamo de la liberación de los dirigentes presos, la celebración de elecciones generales anticipadas y la apertura de un canal humanitario contra el desabastecimiento de medicinas.

También pide la destitución de siete “magistrados golpistas” de la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), a los que responsabiliza de recientes fallos -luego dejados sin efecto- que limitaron la inmunidad constitucional de los diputados y le arrogaron a esa corte la facultad de legislar.

Bajo la consigna “#MañanaPaLaCalle en los 23 estados y la capital de Venezuela”, Voluntad Popular (VP) -el partido del ex alcalde preso Leopoldo López y uno de los más numerosos y activos de la oposición- llamó a efectuar “una movilización de carácter pacífico y constitucional”.

La Mesa de la Unidad Democrática (MUD) que reúne a los principales partidos opositores pidió a las Fuerzas Armadas que no repriman la protesta y permitan a los manifestantes ingresar a Libertador, el único de los cinco municipios caraqueños gobernados por el chavismo y donde tienen su sede las oficinas centrales de todos los poderes públicos.

El documento, emitido “ante el golpe de Estado” y “la desbordada represión” que la MUD imputa al gobierno, envía a los militares “un mensaje muy claro: la orden de un superior no exime a un subordinado de su responsabilidad y, lo más importante, de su propia conciencia”.

Al respecto, el influyente general retirado Clíver Alcalá -que en 1992 participó del intento de golpe de Estado que instaló a Hugo Chávez en la política venezolana y en 2013 pasó a la oposición- advirtió que “las Fuerzas Armadas no responden a las llamadas de los políticos sino a los de su comandante en jefe que es el presidente de turno”.