En un intento de profundizar la presión fiscal sobre las pymes y los sectores productivos que aún se mantienen en pie, la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) ayer decretó el fin de las facturas impresas, generando profunda preocupación en entidades empresarias en momentos donde la crisis y la recesión económica no dan tregua.

Según informó la AFIP, a partir del próximo 1º julio de todos los sectores de la economía deberán adherirse al régimen de facturación electrónica. La norma abarca a todos los responsables inscriptos en IVA y solamente quedarán exceptuados los monotributistas si poseen categoría inferior a H.

La medida quedó establecida con la Resolución General 3749 que el organismo publicó ayer en el Boletín Oficial.