A dos meses del dramático fallecimiento de Emanuel Ortega, luego de golpear su cabeza contra uno de los paredones lindante al campo de juego, Javier Rossi, futbolista de Barracas Central, sufrió un impacto similar en el partido que su equipo disputaba ante Defensores. Afortunadamente, el delantero está consciente y fuera de peligro.

En la tarde del lunes, en un encuentro de la Primera B Metropolitana que jugaban Barracas Central y Defensores de Belgrano, el futbolista del equipo local, Javier Rossi, golpeó su cabeza contra uno de los muros perimetrales del estadio y debió ser hospitalizado de urgencia.

El delantero fue atendido de inmediato por los médicos de ambos clubes y luego fue trasladado al Hospital Británico. Los primeros pronósticos fueron favorables respecto a su evolución. Le practicaron una tomografía de control y Diego Turnes, vicepresidente de Barracas, informó que Rossi está “de buen ánimo, consciente y responde a los estímulos médicos”.

El partido debió ser detenido por un largo tiempo, ya que la ambulancia que trasladó al deportista de Barracas debía regresar al estadio para poder ser reanudado el cotejo. Aunque el resultado quedó a un segundo plano, fue victoria de Defensores 1 a 0 gracias al tanto de Ezequiel Aguirre.

Este nuevo episodio de gravedad vivido en el fútbol argentino, rememoró la trágica muerte de Emanuel Ortega, jugador de San Martín de Burzaco, quien perdió la vida el 14 de mayo, días después de chocar su cabeza contra un paredón, durante un partido de la Primera C. Víctima del impacto, el futbolista sufrió una fractura de cráneo, fue operado en varias ocasiones pero su estado era irreversible y terminó falleciendo en el Sanatorio Trinidad Mitre.

A partir del lamentable incidente, la AFA dispuso la ejecución de obras en los estadios, comenzando por las categorías inferiores de ascenso. Las tareas consisten en colocar elementos de protección en las paredes laterales del campo de juego. El plazo para el cumplimiento de la medida se estipuló en 90 días, de los cuales ya se cumplieron casi dos meses. La pregunta insoslayable sería: ¿Alcanza? ¿Las obras no deberían exigirse de forma inmediata, considerando que la vida de los futbolistas está en peligro?

Por lo visto, una muerte no es suficiente para que los dirigentes apliquen medidas drásticas. ¿Va a seguir el fútbol de ascenso al borde de la cornisa, corriendo el riesgo latente que ocurra lo peor una vez más? ¿Qué debe suceder para que los máximos responsables de nuestro fútbol impulsen iniciativas sensatas?