Autoridades del ejército estadounidense indicaron que las operaciones que se están realizando en la importante ciudad de Irak ya dejaron unos 900 muertos pertenecientes a la milicia yihadista.

Mosul, la segunda ciudad más poblada de Irak y uno de los bastiones de ISIS en medio oriente, continúa siendo atacada por fuerzas militares del gobierno iraquí y grupos kurdos.

Según autoridades del ejército de Estados Unidos, los combates se están recrudeciendo cada vez más a medida que la coalición avanza hacia el centro de la ciudad. Además, afirman que las operaciones son muy complejas debido a que muchos yihadistas intentan ocultarse entre la población civil.

«Estimamos que probablemente murieron entre 800 y 900 combatientes del ISIS en las operaciones lanzadas hace una semana y media» afirmó el general estadounidense Joseph Votel.

Con el avance de las tropas iraquíes, confirmaron que el número de desplazados también va en aumento, huyendo de la guerra y de sus hogares, utilizados ahora por ambos bandos de manera estratégica para mantener las posiciones de combate.

El drama de los refugiados en Mosul comenzó en 2014, cuando ISIS tomó la ciudad e impuso la sharia, la ley islámica, un código detallado de conducta que prohíbe a los habitantes de las zonas controladas por los yihadistas a fumar, usar celulares, mirar televisión, entre otras actividades normales de la vida actual.

Las penas pueden variar entre la privación de la libertad, las torturas y hasta la muerte, como ocurrió en mayo de 2016 cuando 16 fanáticos del Real Madrid fueron asesinados por mirar los partidos de fútbol del club español.