Al menos siete personas murieron en la localidad neoyorquina de Valhalla luego de que un tren arrollara un vehículo que estaba detenido en las vías. Fuentes de la Autoridad del Transporte Metropolitano (MTA) y del condado donde se produjo el accidente dijeron que además de las siete víctimas mortales hay entre diez y doce heridos, algunos de ellos graves.

El vehículo, un jeep Cherokee, estaba detenido en las vías cuando se produjo el accidente. Los fallecidos son la conductora del jeep y seis pasajeros del primer vagón, que se incendió al chocar contra el jeep, dijeron las fuentes del condado de Westchester, al norte de la ciudad de Nueva York.

La colisión se produjo hacia las 18.30 hora local (23.30 GMT), una hora pico en el flujo de personas que regresan a sus domicilios del extrarradio después de haber cubierto la jornada laboral en la ciudad de Nueva York. El tren había salido desde la estación de Grand Central, en el centro de Manhattan, tres cuartos de hora antes de que se produjera el accidente.

Según los canales locales de televisión, el accidente se debió a una imprudencia de la conductora, pues las barreras del paso ferroviario bajaron sobre el vehículo cuando quería cruzar las vías. Su conductora salió para inspeccionar la parte de atrás del jeep y cuando regresaba al vehículo fue arrollado por el tren en marcha.

El accidente se produjo ya de noche, en una zona cubierta de nieve. La carretera que cortaba las vías es una ruta local de un carril en cada dirección. El jeep quedó a unos 300 metros del lugar del impacto. Uno de los testigos dijo que las señales estaban funcionando correctamente y cuando se produjo el accidente estaban sonando las alarmas ante el incipiente paso del tren.

El tren llevaba centenares de pasajeros, que fueron trasladados a un gimnasio cercano mientras se buscaban sistemas alternativos de transporte. La línea suburbana es utilizada a diario por unas 280.000 personas que se trasladan al norte de la ciudad de Nueva York y a condados del estado vecino de Connecticut.