«El que organizó ese evento es un asesino», declaró Guillermo Correa, padre de Lucio Correa, hallado ayer en la morgue tras haber fallecido el sábado. El caso de Lucio, el adolescente de 17 años que fue atropellado tras haber asistido a un evento de música electrónica en el barrio de Palermo, incrementó la preocupación por los decesos en las llamadas «fiestas tóxicas».

Antes de confirmar que su hijo había fallecido a causa de resultar atropellado en las avenidas Dorrego y Lugones, Correa había sido contundente en sus declaraciones, y mencionó que probablemente a su hijo le habían colocado «alguna sustancia» en una bebida, que le hizo perder la conciencia.

Oscar Castellucci, titular de la asociación “Martín Castellucci”, sostuvo que «aun cuando faltan los resultados de pericias, es indudable que la muerte de este chico se vincula a su asistencia a esta fiesta electrónica. Como sociedad, –agregó- sabemos que en estos encuentros hay problemas graves, pero seguimos mirando para otro lado, a pesar de que los chicos muertos se amontonan».

“Ahora tenemos a otro chico fallecido, y cuando nos preguntamos quién a va a ser el responsable, la respuesta es nadie. Porque el sistema está armado para generar esa impunidad, mientras el negocio marcha», sentenció Castellucci. Además, reveló que el flujo de dinero de este negocio es tan grande que una parte se utiliza para tocar a quienes deberían controlar.

No se trata de un hecho aislado. En junio de 2013, un joven de 18 años, identificado como Mariano Solá, apareció muerto en Ciudad Universitaria, en el barrio de Núñez. La información del hecho permitió saber que había asistido a una fiesta electrónica y, sin razón alguna, cayó al vacío tras subir a un paredón, según informó la agencia NA.