La enfermedad ya lleva registrados 1.161 casos y 436 fallecidos, desde su primera aparición en Arabia Saudita, en 2012.

El Síndrome Respiratorio de Medio Oriente forma parte de una nueva amenaza a la salud mundial, tras haberse expandido desde la península arábiga, donde se originó, hasta regiones hiperpobladas de Corea del Sur. La Organización Mundial de la Salud (OMS), ya se extendió sobre el tema y alertan sobre su posible propagación.

La enfermedad conocida como MERS es una afección respiratoria viral que se propagó desde Arabia Saudita en 2012 y ya afectó a más de 1500 personas, de las cuales 436 fallecieron. Los síntomas van desde el resfriado común, fiebre y dificultad para respirar, diarreas e insuficiencia renal (en algunos casos),  hasta el Síndrome Respiratorio Agudo Severo (SARS).

Los especialistas indicaron que hasta ahora no existe vacuna ni tratamiento específico,  y expresaron su preocupación ya que casi el 30% de las personas afectadas por este virus han muerto. También se desconoce su origen, y su forma de propagación, pero se estima que puede haberse originado en animales, especialmente en camellos. Ante tales consecuencias, las autoridades de Arabia Saudita aconsejaron no estar en contacto con ellos ni comer carne o beber leche de estos animales hasta tanto desaparezca la epidemia.

Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) extremó las recomendaciones y sugirió el lavado permanente de las manos luego de tocar al animal asi como aumentar las medidas de higiene ya que «los estudios indican que la fuente primigenia (de contagio) serían los camellos.»

Fuentes del Centro de Prevención y Control de Enfermedades de la UE (ECDC), confirmaron,  en mayo de 2014, la propagación de MERS en países como Arabia Saudita, Emiratos Árabes, Catar, Jordania, Omán, Kuwait, Egipto, Yemen, Líbano, Reino Unido, Alemania, Francia, Italia, Grecia, Holanda, Túnez, Malasia, Filipinas y Estados Unidos. Este año, se agrega a la nómina Corea del Sur a con una treintena de afectados y dos fallecidos hasta la fecha.

Ante la creeciente propagación, las autoridades surcoreanas autorizaron el cierre de cientos de colegios y guarderías y ordenaron extremar las medidas especiales de seguridad para evitar el avance de la epidemia.