Todo empezó cuando el titular del GEN bonaerense, Gerardo Milman, denunció que Néstor Kirchner firmó en 1997, cuando era gobernador de Santa Cruz, un decreto que lo eximía de pagar el impuesto a las ganancias.

«El kirchnerismo es el proyecto más trucho y deshonesto que ha gobernado el país desde el advenimiento de la democracia», había dicho Milman. El primero en tomar el guante para salir al cruce de Milman fue el jefe de Gabinete, Aníbal Fernández que calificó de «falsa y tendenciosa» la información.

«La noticia es falsa y tendenciosa. Para que una persona física pague impuesto a las ganancias, el ingreso percibido debe tener periodicidad y habilitación de la fuente», explicó el funcionario desde su página web. Fernández dijo que, «por ejemplo, una indemnización por accidente de trabajo o ciertos rubros por despido, no tributan impuesto a las ganancias».

«Lo que seguramente habrá hecho el Decreto 934/97 es aclarar que determinados emolumentos no eran remunerativos y no integraban la base del impuesto», completó. Y agregó que «un decreto de un gobernador no puede eximir a nadie del impuesto a las ganancias».

Pero la cosa no quedó ahí, después de que Fernández publicara el descargo en su página oficial, empezó un desopilante cruce en Twitter en el que se dijeron de todo. «Burro», «inculto», «nabo», «pendenciero» y «alcahuete» son algunos de los tristes términos con los que se calificaron Milman y Fernández.