El hallazgo hecho por arqueólogos de la Universidad de Jaén, en Egipto, ha causado revuelo dentro de la comunidad antropológica y científica en general. Los restos óseos de una mujer fueron encontrados esta semana con un avanzado caso de cáncer de mama. Nuevas teorías se redefinen en torno al hallazgo.

El esqueleto –hallado en una necrópolis de la ciudad sureña se Asuán- fue identificado como el de una mujer adulta de Elefantina y cuenta con aproximadamente 4200 años de antigüedad, de acuerdo a las pertinentes mediciones del Carbono 14. Lo curioso es que se encontraba altamente destruido a causa de la metástasis.

Este descubrimiento es ahora la huella más antigua que se tiene sobre la presencia de esta enfermedad en los seres humanos. El caso supera al de un esqueleto de 3000 años de antigüedad encontrado dentro de una tumba en el actual territorio de Sudán, quien era portador de la misma enfermedad.

Si bien el cáncer es una de las principales causas de muerte en nuestra sociedad actual, las evidencias prueban que se trata de una afección que ha existido en el valle del Nilo desde el antiguo Egipto, y que su proliferación nada parece tener que ver con las exigencias de la vida moderna y la mayor esperanza de vida.