La pelea con los hold outs sumerge al país en un escenario pesimista para su economía al corto y mediano plazo. La calificadora de riesgo Standard & Poor s aseguró que la Argentina no saldrá del default selectivo hasta la llegar de un nuevo gobierno en diciembre.

La economía argentina se encuentra estancada, con números a la baja y con pronósticos por demás negativos, que sumergen al país en un clima de incertidumbre y desesperanza muy grande.

A las acciones desacertadas del ministro Axel Kicillof, se le suman también los vaticinios pesimistas que los organismos internacionales le infieren al país por su interminable litigio con los fondos buitres en los tribunales de Nueva York que comanda el juez Thomas Griesa.

Standard & Poor s (S&P), calificadora de riesgo estadounidense y una de las más respetadas del mundo económico, aseveró que la Argentina tiene ante sí un “panorama negativo” en su economía, y que no encontrará resolver el «default selectivo» de su deuda hasta que no haya un nuevo Gobierno en el mes de diciembre.

Son cada vez más las voces que se alzan en el extranjero contra las medidas ejercidas por el kirchnerismo para solucionar el tema de la deuda en default que tiene el país, lo que baña de una fuerte desconfianza a toda iniciativa que el gobierno nacional toma para remontar una economía en crisis.

El informe de S&P señala que “Argentina no resolvería una disputa legal sobre el pago de su deuda reestructurada sino hasta después de las elecciones presidenciales que realizará en octubre».

La agencia agregó que su panorama negativo sobre las emisiones en moneda local refleja una economía debilitada y que la calificación podría ser reducida aún más si las condiciones empeoran, pero aclaró que no espera ningún cambio antes de las elecciones de octubre, cuando se elegirá nuevo Gobierno.

Escenario más que complejo el que atraviesa la economía argentina, con frentes abiertos al interior del país con empresarios y diversos actores económicos nacionales, así como también con el mundo a través de los fondos buitres, que ponen el acento en la forma equivocada que ha tenido el kirchnerismo de manejarse a lo largo de la mal llamada década ganada.