El periodista paraguayo Pablo Medina, corresponsal del diario ABC Color (uno de los de mayor tirada del país) de la localidad de Curuguaty, fue asesinado ayer en medio de una emboscada cuando regresaba de una tarea periodística en su auto, según informaron autoridades locales.

Medina, que conducía el vehículo, fue interceptado por dos personas que le dispararon a una corta distancia en el pecho y el rostro. Su asistente, de 19 años, enseguida llamó para pedir ayuda a pobladores locales y murió también tiempo después en un hospital de la zona por las heridas que recibió en el ataque.

El ministro del Interior, Francisco de Vargas, precisó que Medina recibía amenazas de forma frecuente y que contaba con custodia policial para ciertas actividades vinculadas a su profesión, cuando lo solicitaba. Este no es un dato menor, ya que se trata del tercer periodista asesinado en Paraguay en lo que va del año.

«Para nosotros reviste particular importancia porque estamos hablando de un periodista (…) teniendo en cuenta los antecedentes y las circunstancias que rodean a esa zona del país, estamos enviando equipos especializados», indicó Vargas, debido a que el crimen se produjo cerca de la localidad de Curuguaty, zona de producción y tráfico de marihuana donde operan grupos como el Ejército del Pueblo Paraguayo.

Luego de conocerse la noticia, periodistas de los principales diarios locales marcharon por las calles de la capital hasta la sede de la policía para exigir el esclarecimiento del hecho y más seguridad para el ejercicio del periodismo. «Estamos convencidos que el asesinato del compañero Medina es acción directa de las bandas de traficantes de drogas», dijo el Sindicato de Periodistas del Paraguay en un comunicado.