En su raíz, la asexualidad es una orientación definida por la falta de atracción sexual a otras personas o el bajo o nulo interés en la actividad sexual humana, las personas asexuales pueden identificarse como gay, heterosexuales, bisexuales o como ninguno de estos, la aceptación de este comportamiento como una orientación sexual y como campo de investigación científica es relativamente nueva por este motivo, mientras que algunos investigadores afirman que la asexualidad es una orientación sexual, otros no están de acuerdo.

El término abarca una amplia gama de experiencias, entre ellas hay personas asexuales arománticas en varios grados y tienen poca o nada de atracción emocionalmente romántica a otras personas, todavía pueden experimentar y desear lazos intensos de amistad, que les guste alguien o “squishes” que Asexuality.org define como el equivalente platónico de un enamoramiento romántico.

Otras por ejemplo, tienen sentimientos románticos, pero están satisfechas con abrazos, tomarse de la mano y proximidad, aun así otras experimentan grados altos y bajos y frecuencia de atracción, impulso y placer sexual, por lo tanto se encuentran en lo que se llama el espectro “gris-A”, dependiendo de las circunstancias y partes involucradas.

La asexualidad es distinta de la abstinencia sexual y el celibato, que suelen ser conductas motivadas por creencias personales o religiosas, debido a esto y para no quedar encasillados en estereotipos culturales algunas personas que se inclinan por esta orientación, se involucran en actividades sexuales a pesar de carecer del deseo hacia el otro, respondiendo a una variedad de razones, como el de complacer a parejas románticas o un deseo de tener hijos.

Actualmente las personas que se autorreconocen como asexuales, en una sociedad que históricamente se centra en parejas románticas y cada vez más es bombardeada por imágenes obscenas, a menudo pueden sentirse aisladas, invisibles e incomprendidas.

En ese sentido, es importante que se reconozca este tipo de sexualidades, ya que si bien científica y socialmente  se piensa que estas personas  sufren trastornos del deseo sexual, para quienes se identifican como tal es algo bastante normal y el hecho de ser aceptados  de acuerdo a sus inclinaciones poco ortodoxas para la sociedad en general, significa un avance para los que pudieron pasar su vida sintiéndose marginados o avergonzados por no experimentar los sentimientos que son centrales para las costumbres del resto de la gente.