En este último tiempo creció la idea de autodefinirse como “ateo” argumentando la indiferencia hacia la religión en general. Pero dicho argumento no corresponde al ateísmo. . Los ateos y los agnósticos están agrupados dentro del círculo  “no religioso”, sin embargo no significan lo mismo.

El ateo niega la existencia de Dios y el agnóstico considera inaccesible para el ser humano todo conocimiento de lo divino y de lo que trasciende o va más allá de lo experimentado o experimentable. Muchas veces el agnóstico es tomado como “más racional” ya que no niega la existencia de Dios, pero sí sospecha de la misma. El ateo CREE en la no-existencia de un ser superior. El ateísmo rechaza toda creencia sobre un Dios de cualquier religión.

El agnosticismo se fundamenta en el empirismo, es decir, en la idea de que todo conocimiento tiene su base y su origen en la experiencia de los sentidos. Entonces, para el agnóstico es lo mismo probar la existencia de un Dios que la no-existencia de un ser divino.

De alguna manera la creencia se fundamenta en la fe en algo. El religioso tiene fe en  Dios, cree que Dios existe. El ateo no tiene fe en Dios, cree que Dios no existe. Pero en ambos casos la “fe” y la “creencia” están presentes, negándolas o afirmándolas.

En América del Sur, Uruguay data un 12% de la población atea y un 30,2 % no creyente. Le sigue Argentina con un 11,3 % indiferente a la religión. Por otra parte, Paraguay se presenta con el porcentaje más bajo al respecto, ya que solo el 1,1 % es no creyente. Dentro del ambiente de la farándula, encontramos grandes personalidades como John Lennon o Pablo Neruda que se declararon ateos. Como así también Brad Pitt o Chico Buarque en la actualidad.

Julia Galliano