En toda separación la figura de la abogada Ana Rosenfeld tiene su cuota de participación. Y cómo iba a quedarse excluida la profesional del rompimiento del momento: el escándalo de Jimena Barón y Daniel Osvaldo. La actriz la contrató para que vele por los intereses de su hijo.

Rosenfeld lo confirmó esta tarde en BDV (Magazine), donde estuvo como invitada. «Ayer se contactó conmigo y tomé las riendas en defensa de los intereses de su hijo. Ella pide la cuota alimentaria y un régimen de visitas”, sostuvo la letrada, quien supo estar al frente de otra escandalosa separación: la de Wanda Nara y Maxi López.

La abogada aprovechó la ocasión para reiterar lo que Jimena Barón había denunciado públicamente. Desde que Osvaldo se marchó de la vivienda que compartía con la actriz, no volvió a tener ningún tipo de contacto con su hijo Morrison. Tampoco se preocupó por solventar las necesidades del niño.

“Ella pidió una orden de perímetro para que no se le acerque, pero eso de ninguna manera influye en su hijo”, aclaró Rosenfeld, citando el carácter agresivo que tendría  del futbolista.

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Vale mencionar que Daniel Osvaldo cuenta con antecedentes de este tipo de escándalos. Primero se separó de Nina Oertlinger, con quien fue se había convertido en papá por primera vez. Luego rompió su relación con la italiana Elena Braccini,  con quien tuvo dos hijos. En ambos casos, el jugador fue demandado por no abonar la cuota alimentaria.

Actualmente, el horizonte laboral del futbolista no es prometedor. En Boca le cerraron las puertas tras la escandalosa separación y en  Italia tampoco lo quieren ver.