El escándalo de corrupción dentro de Petrobras, la mayor empresa de Brasil, se expandió ayer con el arresto de otro ex director de la compañía y de decenas de ejecutivos de las principales constructoras del país, acusados de pagar sobornos para garantizar negocios con la firma estatal.

La empresa Petrobras es ahora el foco de la operación «Lava Jato», que busca determinar si hubo sobrefacturación en obras de la estatal, y consiguientes pagos ilícitos a políticos oficialistas. En medio de las investigaciones, ya cayeron dirigentes de las grandes constructoras.

El caso, que había comenzado con hacer fracasar la reelección de Dilma Rousseff, en octubre pasado, vuelve a poner en vilo a la presidenta y a su Partido de los Trabajadores (PT), cuyos miembros habrían sido favorecidos con los sobornos.

En uno de los mayores operativos contra la corrupción en Brasil, fueron detenidos el ex director de Servicios de Petrobras entre 2003 y 2012, Renato Duque, y otras 26 personas, entre ellas, los presidentes de las empresas Camargo Correa, Queiroz Galvão, OAS, Iesa y UTC.

En total fueron ejecutadas 85 órdenes de arresto y búsquedas en compañías que incluyen a Odebrecht, Mendes Junior, Engevix, Galvão Engenheria. Esas firmas suman contratos con Petrobras por 22.000 millones de dólares.