El jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, presentó la gran obra a la que apunta todos los cañones de su gestión: la autopista Ribereña, que correrá por debajo de las vías del ferrocarril Belgrano Cargas, a lo largo de Puerto Madero, y se elevará en sus extremos para unir la autopista Buenos Aires-La Plata con la Illia. Se trata de un proyecto pendiente hace tres décadas que permitirá terminar la circunvalación de la Capital Federal y así evitar el tránsito de camiones en el Bajo.

El “Paseo del Bajo”, como lo rebautizó la Ciudad, se extenderá por más de seis kilómetros desde la autopista Buenos Aires-La Plata, sobre las avenidas Alicia Moreau de Justo y Huergo-Madero, y luego seguirá por Ramos Mejía, Antártida Argentina y Castillo hasta su empalme en el norte con la Illia.

Si bien hoy se darán a conocer los detalles, los camiones y micros podrán bajar desde la Buenos Aires- La Plata, cruzar la zona del Centro a través de un viaducto sin semáforos e ingresar directamente en el Puerto o en la terminal de ómnibus de Retiro.

Al costado de la trinchera para vehículos pesados, sobre las avenidas Alicia Moreau de Justo y Madero-Huergo se ubicarán los carriles para tránsito liviano. Habrá cuatro carriles sentido norte y cuatro sentido al sur (dos con velocidad máxima de 60 y dos de 40 kilómetros por hora), separados por un boulevard de uso exclusivo para autos y colectivos de corta distancia. De esta manera, se evitará que circulen al lado de camiones y micros.

El principal beneficio de este emprendimiento es que sacará a unos 10 mil camiones de ese sector de la Ciudad, ya que el tránsito pesado podría entrar y salir de la zona portuaria siempre por vías preparadas para ello. Hoy, si uno quiere circunvalar la Ciudad, puede circular por la Illia y Cantilo en el norte, luego la General Paz y la avenida 27 de Febrero en el sur, más la red interna de autopistas. Pero entre Puerto Madero y Retiro los camiones transitan a nivel de calle, lo cual se vuelve lento, contaminante y degrada el espacio público.

Otra ventaja es que, como los camiones pasarán bajo tierra, se ganará lugar para crear espacios verdes y mejorar la conexión entre la zona del Bajo con Puerto Madero y la Costanera.

El proyecto lo llevará adelante el Ministerio de Desarrollo Urbano porteño a través de la empresa estatal AUSA junto con la Corporación Puerto Madero. Tendrá un costo cercano a los 650 millones de dólares, que serán financiados por un préstamo internacional del Banco de Desarrollo de América Latina CAF de US$ 400 millones y con fondos propios de la Ciudad y la Corporación Antiguo Puerto Madero por US$ 250 millones.

La licitación se llevará a cabo en julio próximo, mientras que el proceso de adjudicación y firma de contrato se realizará en noviembre. El comienzo de la obra será durante diciembre de 2016 y se prevé su finalización para mediados de 2019.

Uno de los temas que preocupa a las autoridades es el durante, pues los trabajos podrían implicar la reducción de la avenida Madero. También afectará a los comerciantes y residentes de Puerto Madero, que deberán convivir con la obra, las calles cortadas y los ruidos molestos. Incluso los trabajos derivarán en mayores problemas de tránsito en las avenidas aledañas, como Alem-Paseo Colón y 9 de Julio.