El copresidente de la American Task Force Argentina (ATFA), Robert J. Shapiro y Dennis H. Hranitzky, asesor en Litigios del Fondo NML y asociado del estudio Dechert LLP, en una teleconferencia, hablaron sobre “nuevas evidencias reveladas” a través del proceso de descubrimiento solicitado por NML Capital “en relación con las presuntas actividades de malversación y lavado de dinero por parte de Lázaro Báez”, calificado por la ATFA como “el cómplice de Kirchner”.

Según la denuncia de estos fondos buitres, en litigio, esta presunta ruta de dinero “involucran hasta ahora unos u$s65 millones y 123 empresas petroleras” del empresario santacruceño. MEDIANTE 4 BANCOS Shapiro reveló el nombre de cuatro bancos presuntamente vinculados a estas operaciones, aunque aseguró que “no significa que las entidades estén acusadas” de lavado de dinero.

“La denuncia es contra los depositantes”, aclaró. Estas entidades financieras son según denunciaron LGT Bank, con sede en Lichtenstein; y otros tres en Suiza: PICTEC, de la ciudad de Ginebra; y Schroder & Co Bank AG y AIG Private Bank, ambos en Zurich, y de Bahamas Sud Bank/Macro Bank, Limited; First Overseas Bank, Limited; Eurobanco y Winterbotham Trust Co., Limited.

Según un comunicado distribuido por PRNewswire, “estas nuevas evidencias apoyan las alegaciones desarrolladas por los fiscales y los medios de prensa en Argentina y los reguladores de la banca en Uruguay, que vinculan a Báez con millones de dólares que fluyeron a través de la empresa constructora Decavial entre septiembre de 2010 y abril de 2012”.

“Estas nuevas evidencias siguen a una orden judicial de fecha 11 de agosto emitida por un juez de la corte federal de Nevada, exigiendo a 123 empresas fantasma de Nevada controladas por Báez que proporcionaran la información solicitada por NML en el marco del proceso de descubrimiento”, aseguraron los bonistas que tuvieron el fallo a favor de la justicia estadounidense para que nuestro país cumpla con la deuda impaga, que sería con intereses de alrededor de 1.600 millones de dólares.

En primer lugar, denunciaron, el “dinero viaja” de Argentina a Uruguay, Panamá, Belice y las Islas Vírgenes Británicas. Y luego “se transfieren los fondos a bancos pequeños en las islas Bahamas”. Desde allí, afirman, “el dinero viaja sin escalas a Estados Unidos y comienza el uso de empresas privadas controladas por Báez en el estado de Nevada. Es en esta instancia -agregaron- donde se involucran a 123 compañías relacionadas al negocio del shale. Finalmente, los fondos son depositados en cuentas en Liechtenstein y Suiza, “muchas de las cuales probablemente pertenecen a entidades en las islas Seycheles”.