Durante su habitual conferencia de prensa matutina en la Casa de Gobierno, Capitanich dijo que en la labor del mediador designado por el juez Thomas Griesa, Daniel Pollack, hubo «mala comprensión, incapacidad manifiesta, clara parcialidad y marcada incompetencia para resolver un problema».

El jefe de Gabinete consideró «una contradicción absoluta» la postura de algunos dirigentes de la oposición, que reconocen que la Argentina no puede disponer acciones que sean violatorias de la cláusula Rufo y al mismo tiempo dicen que el gobierno debió haber negociado con los buitre.

Ratificó la posición oficial de avanzar en una negociación sobre «bases justas, sustentables y equitativas», y remarcó que el gobierno nacional canceló deuda por 190 mil millones de dólares en once años.

Capitanich señaló que algunos analistas no oficialistas, como Andrés Oppenheimer, reconocen que la posición del país es la correcta, y aseveró que «Argentina ha hecho lo que tenía que hacer: defender su condición de país soberano».

Respecto de las acciones a llevar a cabo en los foros internacionales, indicó que el mundo está reclamando la cobertura de un vacío jurídico legal en reestructuraciones de deuda, y mencionó como ejemplo la ley de quiebras, donde existe una instancia sobre la mayoría y de cumplimiento obligatorio de la minoría, y «acá no existe esto».

«Es un nivel de usura inaceptable», afirmó el Jefe de Gabinete, y reclamó el diseño de una legislación internacional que se aplique en las reestructuraciones de deuda soberanas en la cual «los objetivos estén claros para los acreedores y sea un desincentivo para los grupos buitre».

Por lo expuesto, Capitanich enfatizó que «el mundo no puede estar en un anarcocapitalismo. No puede estar bajo una espada de Damocles», bajo la acción de «grupos oligárquicos».

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