Carles Puigdemont eligió la segunda persona para dar énfasis a su malestar con el discurso del martes del Rey Felipe VI sobre la situación en Cataluña. El presidente de la Generalitat, que ha impulsado leyes de ruptura en el Parlament que derogan de facto el Estatut y la Constitución, invocó sin embargo el papel moderador que reserva la Carta Magna al Monarca para afearle que haga suyos «el discurso y las políticas de Mariano Rajoy» y añadió que había decepcionado a muchos catalanes.

Puigdemont afirmó que la Constitución otorga al Rey «un papel moderador que en ningún caso ha tenido», y le obliga a respetar a todos los españoles, algo que en su opinión no está haciendo con los independentistas. Además, acusó a Felipe VI de «allanar» el terreno para que Rajoy «liquide las aspiraciones de soberanía del pueblo catalán».

Como hizo el Rey el martes, Puigdemont quiso dirigirse también a los ciudadanos mediante una declaración institucional que, por primera vez, fue contestada en algunos puntos de Cataluña con una cacerolada, aunque de menor intensidad que las que promueven los independentistas.Los ataques a Felipe VI fueron reiterados, e incluyeron el hecho de que en su mensaje institucional del martes no dijera ninguna palabra en catalán. «Se lo digo en la lengua que sé que conoce y habla: con su decisión usted decepcionó a mucha gente en Cataluña que le aprecia y le ha ayudado en momentos difíciles de la institución», reprochó Puigdemont.

Si el Rey le acusó el martes de incumplir la Constitución y el Estatuto y le echó en cara su «deslealtad inadmisible» y su «conducta irresponsable», el presidente catalán denunció ayer que el Monarca se dirigió sólo «a una parte de la población» e «ignoró deliberadamente a los millones de catalanes» independentistas.

Además, le acusó de olvidar a quienes «han sido víctimas de una violencia policial que ha helado el corazón a medio mundo» el pasado 1 de octubre. En un mensaje que no incluyó ninguna mención explícita a la independencia, y que buscó ser conciliador con todos excepto con el Rey y el Gobierno, el presidente catalán dijo que constituye una «grave irresponsabilidad» no aceptar las opciones de «mediación» en el «conflicto», que asegura que existen. No obstante, también afirmó que el Govern «no se desviará ni un milímetro» en sus planes.