Casa Empordà


Fascinados por el mobiliario de Jean Prouvé y Charlotte Perriand de los años 50/60, este proyecto nos ha permitido aunar esta fascinación con la arquitectura rural típica de l’Empordà.

A esta antigua masia se le han practicado varias aperturas a modo de ventanales para establecer un mayor diálogo exterior e interior, el exterior tiene un papel fundamental para el entendimiento del proyecto. También se han radicalizado las funciones originales de este palacio rural de principios del siglo XX.

Un porche ondulado unifica el edificio central con el edificio construido posteriormente y que hace las veces de espacio para los invitados. Esta pérgola da acceso a ambos edificios y bajo la misma se ubica una mesa de importantes dimensiones que se convierte en el comedor de la casa durante el buen tiempo.

La actuación del estudio se ha centrado en eliminar elementos superfluos. El suelo se ha tratado como uno solo utilizando microcemento blanco, menos en el edificio anexo que se ha utilizado madera unificándolo con el estuco de las paredes buscando el monocromatismo de color blanco utilizado en todo el interior. El blanco sirve para destaquen todavía más las impresionantes piezas de mobiliario y arte ya que la vivienda se utiliza también como galería. En el salón principal, de grandes dimensiones, se exponen las principales piezas escogidas con detenimiento por el propietario.

El estudio ha incorporado un material como el hierro con acabado pavonado, que contrasta con otros elementos más orgánicos de la vivienda como la piedra antigua y la cal blanca de las paredes. El nuevo material se ha incorporado en las aperturas del exterior, el mobiliario de cocina, el nuevo vestidor y el dormitorio y baño principales.

En la planta baja del edificio principal se encuentra la sala de estar-galería, la cocina y varias zonas de descanso. En el piso superior se ubican dos habitaciones de invitados a las que se accede a través de un distribuidor en el que se ha colocado un paramento que hace las veces de vestidor/guardarropía.

En esta planta también se ubica el dormitorio principal al que se accede pasando por un baño que se ha proyectado en mármol de Calacatta como una caja independiente a la estructura. El imponente lavabo de chapa se sitúa sobre revestimiento de espejo. El acceso al baño está flanqueado por un vestidor que aprovecha puertas antiguas de madera natural desde el que se accede también a un pequeño estudio de trabajo.

Varios escalones conducen a la habitación principal con cabecero de chapa de hierro como elemento protagonista en este dormitorio casi monacal con salida a terraza. En el piso superior se ha mantenido el pavimento original de adobe rústico.


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