Arroyo Salgado, durante una extensa entrevista en radio Mitre, acusó a Fein de «contribuir a un circo de denostación de la imagen de Nisman», con el llamado a declaración de mujeres que formaban parte de su círculo íntimo en lugar de analizar «la evidencia de manera científica y comprobable para saber si esto fue un suicidio o un homicidio».

Asimismo, denunció a la fiscal y a su secretario de haber incurrido «en falsedad ideológica», cuando informaron la designación como perito de Enrique Prueger, recusado por la querella.

Según Arroyo Salgado, «la fiscalía informó en el expediente» que Prueger «estaba de paso por Buenos Aires» y «ofreció su colaboración», pero Prueger «manifestó que no se presentó espontáneamente sino que el secretario de la fiscalía lo llama y le transmite que lo necesitan en forma urgente».

«Ninguno de los planteos que hace la querella se hacen con la intención de dilatar la investigación», explicó Salgado, y puntualizó que «la medida fundamental es hacer un peritaje serio».

En su arremetida contra la Fein, la jueza Federal de San Isidro también apuntó hacia el único imputado que tiene la causa, el especialista en informática Diego Lagomarsino, quien para ella «no fue interrogado con mucho nivel de detalle. Su testimonio tiene dos hojas» en el expediente, dijo.

En declaraciones a radio La Red, Fein se defendió del ataque de Arroyo Salgado afirmando que jamás direccionó la investigación, y enfatizó: «tengo una carrera de por medio. No me mueve ningún tipo de interés en ninguna investigación».

La fiscal señaló que «le llama la atención» que los abogados de Arroyo Salgado, que están al tanto de todos los avance de la investigación, hayan pedido la suspensión de la junta médica «a un día de practicarse», y acusó a los abogados y los peritos de la querella por «aseverar públicamente -como lo han hecho en un micrófono- que fue un homicidio, mientras estamos en plena tramitación de la causa».