El jefe de Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, Horacio Rodríguez Larreta, anunció la transformación del Zoo porteño en un Ecoparque, un complejo interactivo que promoverá la educación ambiental, e incluirá una progresiva reducción en el número de animales.

El proyecto es parte de la innovación que inició Ciudad de Buenos Aires en la relación con su entorno.

El zoológico de Buenos Aires está emplazado en el Parque Tres de Febrero, se extiende por 18 hectáreas en las que viven aproximadamente 2400 animales y cuenta con 52 edificios que hicieron que fuera declarado como Monumento Histórico Nacional.

La concesión está a cargo de la empresa Jardín Zoológico SA desde 1991, otorgada por el entonces intendente Carlos Grosso, y extendida hasta el 2017 por la anterior gestión de Mauricio Macri, a cambio de un canon mensual de 1.010.000 pesos por la explotación. «Los zoológicos atrasan en el mundo porque responden a otra época en la cual era difícil acceder al conocimiento de los animales.

Ahora hay grandes posibilidades tecnológicas y la sociedad moderna no justifica en encierro animal y el maltrato que sufren con el solo fin de exhibirlos», dijo Camps a Télam al explicar su proyecto. Para ello, impulsa que una reinserción de los animales que actualmente habitan en el predio de Palermo a través de «una devolución y liberación en su hábitat» y aclara que «de no ser ello posible deberá priorizarse y promoverse su traslado a santuarios del país o del exterior, que resulten aptos para la especie en cuestión».

Para Camps, «el estado de los animales es calamitoso porque el zoológico ya no resulta rentable, entonces hay dificultades con el personal, hay despidos y falta de mantenimiento, por lo que pedimos a la Ciudad que interceda porque en el 2017 nos vamos a encontrar con una ruina desde todo punto de vista». Por su parte, Rossi precisó a Télam su idea de «ir hacia un zoológico reconvertido como un centro de concientización ambiental que no tenga animales», no obstante admitió que «esto no se hace de un día para el otro porque a las especies que están hay que reinsertarlas en su hábitat natural y no todas pueden hacerlo».

«Mientras tanto, pensamos que no se puede exhibir a los animales porque es altamente estresante para ellos y no se condice con los derechos de los animales en el siglo 21», señaló y sostuvo que su proyecto apunta a «preservar el espacio verde que es monumento histórico y seguir teniendo un lugar que cumpla con la función pedagógica y que pueda ser visitado por escuelas».

«Hoy el zoológico está en una crisis muy profunda, en el peor momento de su historia, incluso con denuncias de maltrato y además se vence la concesión de la empresa que lo explota a fines del 2017. Todo eso es una oportunidad para que el Estado de la Ciudad aproveche y repiense qué quiere hacer con su zoológico», consideró.

El proyecto de Rossi suma al predio un Centro de Conservación de Especies de Flora y Fauna de la Ciudad que aloje y rehabilite especies silvestres a su medio, pero que también recepcione fauna silvestre proveniente de procedimientos de aplicación de leyes de protección de fauna, entregados voluntariamente o rescatados.