La mandataria dedicó el final de su discurso a responder un artículo publicado por el diario La Nación en el que se afirmó que «casi la mitad de los trabajadores del país está en la informalidad» y, atado a eso, lanzó el desafío a los dirigentes opositores que en los últimos días aseguraron, a través de distintos medios, que de llegar a ser gobierno derogarían leyes sancionadas durante la actual gestión.

«Muchas veces nos quieren asustar», aseguró la mandataria antes de explicar que, como lo detalló el ministerio de Trabajo a través de un comunicado, la cifra de trabajo no registrado en relación de dependencia asciende al 33 por ciento. «Nos quieren asustar para ajustar», remató, tomando el título del comunicado emitido por la cartera laboral.

A los «que asustan con el fantasma de la desocupación», la mandataria les espetó que la Argentina tiene «la tasa en materia de desvinculación de empleo más baja de los últimos años» y remarcó que eso se debe a «la política de inclusión social».

«La idea no es asustar, a los argentinos nos asustaron demasiado tiempo», continuó la mandataria y pidió a los dirigentes opositores «que no asusten», que no intenten llevar a la gente por el camino del miedo: «Tenemos que ir por el camino del trabajo, del hacer, de la construcción y no de la destrucción. Necesitamos competir en base a quién hace mejor las cosas y no a quién las rompe primero».

Las palabras que la Presidenta dedicó a «los dirigentes» estuvieron enmarcadas en un discurso en el que la jefa de Estado realizó anuncios relacionados con políticas sociales como la ampliación de los programas Nacer y Sumar, que prevén cobertura médica para niños, niñas y mujeres que no tienen obra social, y la construcción de 500 salas de jardín para chicos de 4 años que serán construidas por 15.000 cooperativistas.