La acusación “es un disparate mayúsculo”, dijo al salir de los tribunales de Comodoro Py, tras cumplir con la citación del juez Julián Ercolini e interpretó que se intenta dar a entender que “una asociación ilícita la conforma el Poder Ejecutivo, elegido en elecciones libres”.

«No soy amiga ni socia comercial» de Báez, dijo la ex Presidenta al juez federal Julián Ercolini, en una exposición que duró media hora y en la que además denunció supuestas irregularidades en la licitación y financiación del soterramiento del ferrocarril Sarmiento, adjudicado a una unión de empresas que integra IECSA, de Angelo Calcaterra, primo del presidente Mauricio Macri.

Respecto de las pruebas que presentó pidiendo la nulidad señaló que ofreció “el Presupuesto nacional (de la gestión) las obras públicas que se han hecho”

Explicó que, además, a partir de 1994 son los Jefes de Gabinete “los que ejecutan y administran el Presupuesto nacional” y, además, “las cuentas de los años 2003-2014 están aprobadas por la Auditoría General de la Nación (AGN) y la Comisión de Revisión de cuentas del Parlamento”.

Durante la indagatoria a Cristina Kirchner le ofrecieron café y agua. A lo primero contestó que no y a lo segundo que sí pero que había llevado su propia agua, «Glaciar», que se la alcanzó un custodio. «No es por desconfiar», se disculpó.

La ex jefa de Estado escuchó la imputación en su contra y la prueba, todo en un escrito de unas 50 páginas. El juez le preguntó si iba a declarar y le contestó que se remitía a un escrito presentado el 12 de octubre pasado e hizo algunas consideraciones.