Newell´s y Rosario Central están atravesando un periodo de traspasos bastante movidito. Con problemas económicos, por un lado, y ambos con conflictivas salidas por parte de algunos de sus jugadores. En el caso de “la lepra”, con el agravante que se trata de emblemas de las institución. Con todo esto a cuestas, intentar rearmar sus planteles.

El receso y el mercado de pases que está transcurriendo, trajo una marejada de situaciones poco felices para los clubes Rosarinos.

En el caso del “rojinegro”, podría decirse que fue una continuidad de lo que se venia gestando hacia meses atrás, cuando fue uno de los clubes principalmente señalados a la hora de los problemas económicos y la deuda con sus futbolistas (la cual también tenia similitudes en otros equipos y derivó en el paro de los jugadores, impulsado por F.A.A).

Poco antes de finalizarse el torneo, Osella, por aquel entonces técnico del primer equipo, dejó su cargo, no solo por las deudas que mantenían con el y su cuerpo técnico, sino además, el contraataque en la respuesta del presidente “leproso”.

Como consecuencia, el malestar creció y fue Ignacio Scocco, emblema de la institución, quien tomó la bandera al respecto. Ya culminado el torneo “de 30”, Nacho pasó a River, Mauro Formica se fue a Pumas de México, mientras que Maxi Rodríguez, aguardó un poco mas, pero al no ver soluciones, también decidió marcharse (hace pocos días lo comunico, entre lagrimas), y el futuro de “la fiera” estaría muy cerca de ser Peñarol de Uruguay.

Además, tiene las salidas de Facundo Quignon a quien se le venció su préstamo, Moiraghi se fue a Colombia y Eugenio Isnaldo al Asteras Trípolis de Grecia. Por el contrario parte, al arribo del “chocho” Llop a la dirección técnica, se le sumaron las llegadas del ex delantero de Temperley, Guevgeozian, y Brian Sarmiento, confeso hincha de Nob, aunque todavía no estampó su firma para sellar su vínculo con el conjunto del parque. Ya hay acuerdo de palabra con el defensor Bruno Bianchi, y se está en plena tratativas por otros jugadores.

En la zona de Arroyito, la cosa no fue mucho mejor. A esta altura, parece ya lejano, pero fue en el inicio del periodo de transacciones, que Pinola se marchó a River, teniendo que dejar la ciudad cuna de la bandera, casi en la “clandestinidad” (luego de las amenazas pintadas en la escuela donde asistían sus hijos). Algo similar a lo ocurriera en su momento con el caso de Larrondo. Desde allí las relaciones entre las dirigencias de ambos clubes se vio, al menos, tirante.

El caso del defensor, reavivó el fuego y la tensión subió notablemente (incluso, el presidente “canalla” expresó una frase polémica-también sacada un poco de contexto por algunos periodistas de Bs.As- donde decía que “al presidente de River habría que quemarlo en la plaza”, haciendo alusión a la expresión de D’onofrio cuando citó, que había que “poner una bomba en la A.F.A”). En la cúpula del “Gigante de Arroyito” ya era sabida por entonces la salida de Musto al Xolos de Tijuana, como también la de Teo, quien con el pase en su poder, se marchaba a su querido Júnior de Barranquilla, en tanto que Menosse, partió al Granada de España.

Otro que emigró fue el “tucu” Salazar. En un punto intermedio entre salidas y llegadas, se encuentra el “ruso” Rodríguez. El arquero no tiene lugar en Independiente, pero el”canalla” aun no logra llegar a un acuerdo con Moyano y compañía para hacerse con los servicios del jugador. Una buena para la “academia” fue la contratación de Zampedri. SI bien, hay que ver como rinde con una camiseta tan pesada, el delantero tuvo una muy buena temporada, incluso despertó el iteres del “millo” y del “rojo”, en su momento. A el se le suma Santiago Romero, quien llega desde Nacional de Uruguay. Galván, central que descendió con

Aldosivi, está al caer, y se espera un buen desenlace (aunque resta mucho aun) por “el colo” Gil, de Talleres.