El tratamiento de una persona con anorexia involucra necesariamente a su familia o entorno habitual, quienes se convertirán en sus sostenes fundamentales. Por ello, muchas de las costumbres cotidianas deberán ser repensadas en función del paciente.

La anorexia es un trastorno alimentario que altera la relación de la persona con la comida y se caracteriza por la obsesión por perder peso.

La persona limita exageradamente la ingesta de alimentos al punto de poner en riesgo su vida. «Se sufre además una distorsión de la percepción: la persona con anorexia se ve con sobrepeso, a pesar de estar muy por debajo de los parámetros saludables», explican especialistas del Ministerio de Salud de la Nación.

La anorexia no sólo representa un problema con la comida, sino que además esconde una incapacidad de lidiar con otros problemas de estrés o ansiedad. El control ejercido sobre la comida calma momentáneamente estas tensiones, argumentan los expertos de la cartera sanitaria.

Entre los síntomas más notorios de este trastorno se encuentran el rechazo a la comida y la insatisfacción con el propio cuerpo. «Hacen una dieta muy estricta y están obsesionados por su apariencia. Tienen muy bajo peso y pueden a su vez obsesionarse con la actividad física. No son conscientes de su aspecto ni del peligro que representa su bajo peso para su salud», describen.

Además, en el caso de las mujeres, otro síntoma es la falta de menstruación o incluso la infertilidad.

A nivel físico pueden observarse: uñas y cabello frágil y fino; piel seca y amarillenta; tono muscular débil; y cansancio. «Esta enfermedad puede aparecer acompañada por otros desórdenes, como ansiedad, depresión y otras adicciones», subrayan.

VULNERABLES

Si bien puede aparecer en cualquier momento de la vida, la anorexia suele darse en la adolescencia, entre los 14 y los 18 años. Afecta tanto a mujeres como a hombres, pero las víctimas suelen ser preponderantemente adolescentes y mujeres jóvenes.

De acuerdo con los profesionales del Ministerio de Salud, para el tratamiento de la anorexia se puede utilizar medicación específica y psicoterapia individual o grupal. En los casos más graves, aclaran, se requiere la internación del paciente para asegurar un plan nutricional adecuado y tratar los trastornos producidos por el bajo peso.

«A partir de su ingreso al tratamiento, el paciente debería comer de todo en forma variada y ordenada. Las comidas diarias son seis: desayuno, colación, almuerzo, colación, merienda y cena. Entre una y otra ingesta se aconseja que no pasen menos de una hora y media ni más de tres, aproximadamente», puntualiza la doctora Mabel Bello, presidenta de la Asociación de Lucha contra la Bulimia y la Anorexia (ALUBA).

Por otra parte, la especialista aconseja que durante el tratamiento es conveniente evitar que el paciente tenga libre acceso a la comida. «Se ha observado que los pacientes anoréxicos, después de períodos prolongados de restricción alimentaria, pueden tener atracones. En el caso de los bulímicos, los episodios de voracidad son comunes. Por lo tanto, para evitar dicha compulsión y dar tranquilidad al paciente y a su familia, la experiencia ha demostrado que el acceso directo a la comida debe evitarse. Cada familia optará por la forma de poner esto en práctica de la manera más adecuada a sus necesidades», remarca.

También sugiere que es preferible que la persona en tratamiento por anorexia evite el contacto con la comida fuera del momento de las ingestas, por lo que se desaconseja que ésta cocine.

Respecto de los tamaños que deben tener las porciones que se le sirven a personas con este tipo de trastornos alimenticios, Bello afirma que deben ser «porciones normales», es decir que no sobresalgan del plato ni que sean escasas.

SANOS MODALES

Otro aspecto vinculado con el tratamiento de la anorexia en lo cotidiano es la sobremesa, una costumbre que en opinión de la profesional es importante poner en práctica, tomándola como un momento de esparcimiento familiar.

Además, recomienda que el paciente no coma solo, «ya que la comida es un acto social y además es responsabilidad de la familia asegurarse que ingiera todo lo que se le sirve, por lo cual lo correcto es acompañarlo».

Los temas de conversación durante las comidas pueden ser todos, asegura Bello: hechos cotidianos, arte, ciencias, proyectos, deportes, historias de la familia… cualquier temática que no tenga relación con la patología es adecuada para el diálogo familiar.

Del mismo modo, respetar las reglas de protocolo en materia de modales en la mesa resulta de ayuda a las personas en tratamiento con este tipo de patologías alimentarias. «Esto ayuda al paciente a ordenarse, primero en el comer, luego en sus conductas sociales. El poner un mantel, servir la mesa completa aunque sencilla y sin lujos pero agradable, esperar que todos los comensales se sienten antes de empezar a ingerir, no levantarse antes que los demás, no comer solo, transforman la mera acción en un acto social en el que el compartir una comida se convierte en un momento de placer y comunicación», detalla.

ROPA, BAÑO Y DINERO

Según recuerda la presidenta de ALUBA, la ropa es un tema que merece especial atención durante el tratamiento de la anorexia, «porque está relacionada con el cuerpo y forma parte de las obsesiones habituales de los pacientes».

Un consejo práctico que brinda en ese sentido es retirar del uso diario aquellas prendas que le queden chicas al paciente.

Por otra parte, sugiere que es conveniente que la persona bajo tratamiento deje la puerta entreabierta del baño, para evitar vómitos autoprovocados o la realización compulsiva de ejercicio físico para bajar de peso.

En cuanto al dinero, Bello expresa: «En algunos casos, de acuerdo con la gravedad del paciente, el equipo terapéutico puede indicar la no conveniencia del manejo del dinero o que se supervisen los gastos, debido a que por impulsividad el paciente puede verse expuesto a conductas inapropiadas que perjudican su salud, como comprar comida, laxantes, diuréticos, anfetaminas u otros medicamentos».

DESORDEN

Según comenta la especialista, muchos pacientes que padecen anorexia incurren en un excesivo desorden. «Podemos colaborar dándoles indicaciones, pero sin hacernos cargo de hacer las cosas por ellos. Nuestros hijos tienen que ser protagonistas y responsables de su propio orden, contribuyendo de esta manera a mejorar la armonía familiar. El ordenamiento alimentario ayuda a corregir el orden de la conducta», enfatiza.

Establecer pautas de conducta claras y precisas y hacerlas cumplir es otra cuestión fundamental. «Al no ponerles límites, los hijos se sienten inseguros y abandonados. De este modo no aprenderán a tomar responsabilidades, crecerán débiles y sin saber asumir posibles frustraciones en su vida», sostiene Bello, quien agrega que para comenzar a poner límites si antes no se ponían debe hacerse con amor y con firmeza, «mostrándonos seguros de nuestra decisión, manteniendo nuestra posición, aunque sea cuestionada por nuestros hijos».

Durante el período inicial del tratamiento de la anorexia la experta aconseja que las salidas de los pacientes sean con familiares o con responsables entrenados. «Es aconsejable en el primer tratamiento evitar salidas en las que el paciente se exponga a una posible recaída», insiste.

Por último, Bello propone utilizar un cuaderno como vía de comunicación dinámica y diaria entre la familia y la institución que esté tratando al paciente, y para que éste se ordene. «El paciente debe utilizarlo diariamente para escribir cada una de sus ingestas, aclarando el horario en que fueron realizadas. Los responsables pueden registrar en éste las situaciones que consideren más importantes acontecidas cada día, para luego comentar al equipo terapéutico», concluye.