El edificio tiene sus raíces en un sitio urbano no estructurado hecho de espacios vacíos (parques infantiles, avenidas amplias…) y edificios como objetos del desarrollo urbano modernista (bloques de viviendas municipales, gimnasio y escuela).

El edificio de la Academia de Música recuerda a una «caja de música», sólida y sobria con sus paredes de ladrillo, preciosa por su revestimiento de aleación de oro y cobre.

Su forma corta armoniosamente su perfil. El ritmo de sus aberturas doradas puntúa las fachadas en función de sus orientaciones y sus necesidades a la luz natural.

Estas instalaciones públicas forman una identidad y homogeneidad de las escaleras de los alrededores y los edificios del barrio.

Los dos materiales principales utilizados para las fachadas del proyecto, ladrillo oscuro y cobre, se completan uno a otro sin lujo ni protocolo aparente:

– El ladrillo oscuro evoca la permanencia de la institución

– La aleación de cobre y aluminio («Tecu Oro»), revela la sensualidad y la plasticidad en las artes de enseñanza

El proyecto protege atmósferas, escalas, prácticas y varios lugares en un solo volumen. La identidad de la sede estará asociada a su función creativa con efectos precisos y proporciones, ritmos y tensiones.

La vocación múltiple de estas instalaciones culturales se sugiere por su fragmentación. Revela diferentes tipos de enseñanzas, crea secciones transversales e intersticios que permiten la difusión de luces indirectas y diversas dependiendo de los días y las estaciones. Los contrastes entre diferentes ambientes contribuyen a dar una identidad a cada actividad (estudio de danza, escuela de música) y su identificación dentro del edificio:

Las aperturas que dan hacia afuera y las luces de los estudios de danza arriba, la interioridad de la academia de música que da una selección de tamaños y alturas de sus habitaciones, todas ellas envueltas alrededor de un patio y un arce. Fácil acceso a la habitación multiusos, ubicada en frente de la entrada principal, disfrutando de una doble altura y una relativa independencia.

Las fachadas planas, esteras y ásperas, se dividen con ensancha largos; éstos revelan un material oro cobrizo, suave y reflectante, que hace brillar la luz a través de filtros altos de placas perforadas de acero. El ambiente externo diurno y nocturno del edificio se establecerá entre el ladrillo oscuro y el cobre dorado.

Los materiales de las dos fachadas se completas mutuamente armoniosamente: gris carbón y oro, superficies absorbentes y reflectantes, porosidad mineral y brillo metálico. Se sintonizan con exactitud, como la práctica musical también lo requiere.