El seleccionado sub 20, volvió a depender de otros  y quedó afuera del mundial en primera ronda.

Retrocediendo unos meses en el tiempo, la selección Argentina dirigida por Claudia Ubeda, estaba agonizando, tras el empate sobre el final del partido ante Brasil, pero la victoria sobre Venezuela, y la inesperada igualdad de la verdeamarella, ante Colombia que ya estaba eliminado, hicieron que los chicos ingresaran por la ventana a Corea del Sur.

Luego de dos (2) derrotas, a manos de Inglaterra y del organizador del certamen, dejaban, una vez más, en jaque a la albiceleste.

En el último encuentro, la goleada 5 a 0 sobre Guinea, hacía esperanzar, al menos un poquito, a la espera de otros resultados que, otra vez, volvieran a darnos una mano. Pero, el destino hizo pagar los errores y las falencias a la delegación Argentina.

En el intento por clasificar como uno de los mejores cuatro (4) terceros, Alemania ya había superado la puntuación de Argentina. Y los demás resultados empezaron a jugar en contra.

Un empate, más que lógico  y esperable, clasificó tanto a los tanos como a los Nipones. Costa Rica, de pobre actuación, dio el golpe al vencer a Zambia, uno de los equipos que venía con mayor impulso, y líder en su grupo.

El domingo, terminó sentenciando a nuestros chicos, quienes, dieron todo lo que tenían, pero evidentemente, no alcanzó.

Vietnam no debía ganar, y de hecho, cayó con Honduras 1 a 0. Pero a falta de poco más de quince (15) minutos para el cierre, Arabia se lo empató a Estados  Unidos. Así fue, como no hubo milagro.

Las cosas se vienen haciendo mal hace mucho tiempo en la A.F.A, y en las inferiores. Y eso resalta cada vez más.

Atrás quedaron los años donde Argentina llegaba a cada mundial juvenil con chapa, y un cartel de claro favorito, “casi campeón”. Repleto de estrellas, que en que gran parte, forman la que hoy en día, pareciera ser la última gran generación. Aun, criticada por llegar a tres (finales) de primer nivel, sin poder adjudicarse alguna.

Muchas cosas por revisar, replantearse y modificar. Mientras tanto, las consecuencias se siguen pagando, la desidia sigue estando a la vista, y el papel de hazmerreir en el mundo futbolero (al menos en lo que refiere a campeonatos juveniles) se acentúa cada vez más.

Federico Campos