Los Elefantes igualaron 0-0 en los 120 minutos pero desde los doce metros lo vencieron 9-8 en el torneo disputado en Guinea Ecuatorial. Se consagró por segunda vez en su historia y nuevamente repitió lo hecho en 1992 ante el mismo rival.

Costa de Marfil cortó la maldición de los penales y volvió a consagrarse como el mejor de África luego de 20 años de sequía.  Fue de menor a mayor ya que en la primera ronda clasificó con lo justo eliminando a Camerún pero luego calentó motores para alzarse invicto.

En los primeros minutos los Elefantes dominaron el balón con buen criterio y pases precisos aunque el rival lo esperó agazapado y en la primera chance que tuvo casi marca con un disparo del volante Christian Atsu que dio en el poste.

Tras la sorpresa de aquel remate Ghana tonó confianza y encontró vulnerabilidad en el oponente tanto por las bandas como en el juego aéreo.  Fue así que el hombre del Olympique de Marsella, André Ayew, mandó un centro que se estrelló en el poste.

En el complemento la lluvia se instaló en la ciudad de Bata y el juego se hizo muy chato por lo que culminaron sin goles y en los 30 minutos de alargue nadie arriesgó, definiendo todo en los penales.

Costa de Marfil había comenzado mal por los fallos del delantero Wilfried Bony y Tallo Gadji pero Ghana no aprovechó la ventaja y luego de terminar la serie de 5 penales llegó el turno de los arqueros donde el ghanés Razak Brimah no convirtió y por el contrario Boubacar Barry marcó dándole el título (había simulado una lesión)

Así Costa de Marfil se coronó por segunda ocasión, ya que en 1992 le había ganado en Senegal al mismo rival 11-10 en penales tras igualar sin goles. Además terminó con la maldición desde los doce metros debido a que había caído en Egipto 2006 ante el local 4-2 y lo mismo lo sucedió en 2012 ante Zambia 8-7 (la sede fue Gabón y Guinea Ecuatorial).