La crisis de Venezuela se torna extremadamente difícil cada día que pasa. El gobierno de Nicolás Maduro les dio asueto a los trabajadores estatales tres días a la semana para intentar sortear el problema de la falta de electricidad, habitual desde hace varios meses.

«Miércoles, jueves y viernes no se laborará en el sector público a excepción de aquellas tareas que son fundamentales, que son necesarias», lanzó el vicepresidente Aristóbulo Istúriz, en una transmisión televisiva que se hizo en el embalse de la Central Hidroeléctrica de Guri.

Esta determinación amplía la que ya habían tomado: los empleados del sector público, unas 2 millones de personas, ya tenían todos los viernes libres hasta el próximo 6 de junio con jornadas reducidas de seis horas al día. Así la jornada laboral de 40 horas a la semana se redujo a un 30%.

A la medida extrema de reducir días de trabajo se le sumó otra decisión. Las escuelas de ciclos inicial, básica y media no darán clases los viernes. El vicepresidente no precisó el periodo durante el cual regirá el plan de ahorro energético, que hasta ahora no había afectado al sector de educación.

La crisis eléctrica llevó al gobierno chavista a decretar feriado toda la Semana Santa, a reducir el horario de trabajo de la administración pública a seis horas, y a restringir el horario de funcionamiento de centros comerciales y hoteles, a los que ordenó que generen su propia electricidad para algunas áreas. Además se sumaron cortes programados de cuatro horas diarias en la mitad de los estados del país durante 40 días.

El chavismo asegura que la sequía causada por el fenómeno climatólogico «El Niño» es la peor de los últimos 40 años, lo que secó casi por completo a embalses como el de Guri, que genera 70% de la electricidad del país.