Aunque dijo que no iba a hablar por no ser candidata y prometió no usar la cadena nacional durante la veda electoral, no se privó de pedir el actual proyecto más allá de las «antipatías personales».

«A los que les dicen que un país se construye solamente con sonrisitas y palmaditas en la espalda, se equivocan. Se necesitan firmeza y convicción», resaltó en su presentación, que compartió con Scioli.

«Más allá de las simpatías o antipatías personales, pensemos en todo lo que hemos hecho en todos estos años, porque esto tiene que tener continuidad», reclamó Cristina, y apuntó nuevamente contra los Estados Unidos por la prohibición para que ingresen limones argentinos. «Para desmitificar esto del libre comercio», se quejó. Hacia el final, hizo su propia lectura del resultado electoral: «Yo creo que nadie vota en contra de sí mismo. Todo el mundo va a ejercer un voto en su propio favor».

El eje de su discurso estuvo puesto en resaltar las políticas del kirchnerismo durante estos 12 años y alguna que otra advertencia, con destinatarios varios y sin identificar. «Ser presidente de la República Argentina no es para cualquiera», dijo antes de dejar la palabra al candidato oficialista.

«Que el endeudamiento y el ajuste vayan en busca del voto útil. El verdadero voto útil es no votar contra nadie, sino a favor de la victoria de todos», levantó el clima Daniel Scioli. «Muchas gracias, Presidenta. Su política nos permitió triplicar los parques industriales», se congració, y prometió que con Carlos Zannini van a «garantizar mantener el proceso de desendeudamiento».