Una sátira humorística de la Industria Musical, del fanatismo, de las internas detrás de los telones, del oficio del artista que se ve siempre desgastado por una vida de excesos -generalmente, de rídiculos excesos…

Carlos y Gabriel son un dúo de canto que luego de su escandalosa separación deciden regresar al ruedo musical para presentar sus viejos hits para todo un país que, según ellos mismos,  los aclama.

Dividiéndose en actos, la obra viaja al pasado donde Carlos y Gabriel eran apenas unos trabajadores decepcionados de la vida llenos de sueños artísticos, hasta su pico de fama y gloria hasta llegar a su dolorosa separación, para luego anclarnos al presente: El esperado regreso en un estadio repleto, donde cantarán sus canciones al pedido del  público.

«Par de Pájaros – El Regreso» cuenta con la actuación de Gabriel Paez y Charly Arzulian (Gabriel y Carlos) y con Guido Briscioli en guitarra acompañándolos desde un costado del escenario. El cuarto miembro es sin duda el público. Ya que, como frente a toda figura famosa, la mirada del espectador tiene siempre razón. Y por eso mismo Paez y Arzulian interactúan constantemente con el espectador que se disfraza de audiencia grupie. Como espectador de la obra y dentro de la piel del fanático de «Par de Pájaros», uno debe inventar canciones para que el dúo las improvise en vivo, llevando el ridículo y la genialidad a la risa general, triunfadora.

Charly Arzulian y Gabriel Paez hacen reír al público con todos sus gestos, miradas, salidas, remates. El humor es inteligente, sano. El ridículo es constante, pero justo. No hay exageraciones ni estupidez alguna en ellos. Y los planteos de fondo son interesantes: Cuando hay un regreso triunfal de una banda separada, ¿Es el público quien aclama la vuelta realmente? Cuando la fama golpea la cabeza del artista, ¿es posible tener los pies en la tierra y decir coherencias? Cuando el destino se encargó de generar el éxito, ¿puede uno adjudicárselo sin titubear al propio apellido? «Par de Pájaros – El Regreso» se ríe sanamente de todo. Es simplemente una buena apuesta. La excentricidad queda desprovista de sus armas. El humor y el sentido común triunfan.

Otro detalle no menor: El Teatro La Nave, en Lavalle 3636, Almagro, cuenta con un espacio casero y cómodo para la espera de la función, con una pequeña barra y una feria americana. A diferencia de muchos otros teatros, «La Nave» es  un buen lugar para ir. Donde uno puede sentirse a gusto.

Además,  esta es sin dudas una obra para toda la familia. Así lo denota la sala llena donde las familias junto a sus hijos pequeños ríen a carcajadas en toda la función sentados cerca  de abuelos, cerca de parejas, de jóvenes. Ya que, cuando están bien producidos, el humor y el arte son sin dudas un gran idioma universal. La Companía Teatral «Par de Pájaros» lo saben.