Un trastorno alimentario implica más que simplemente hacer dieta para perder peso o hacer ejercicio todos los días, se trata de comportamientos alimentarios extremos, dietas que nunca terminan y que, gradualmente, se vuelven más estrictas, también guarda relación con personas que no salen con amigos porque creen que es más importante salir a correr para contrarrestar el dulce que comieron más temprano.

Los trastornos alimentarios más comunes son la anorexia nerviosa y la bulimia nerviosa, más conocidas como «anorexia» y «bulimia», pero existen otros trastornos relacionados con la alimentación que se están volviendo más comunes, como el trastorno por atracón, los trastornos relacionados con la imagen corporal o las fobias a determinados alimentos.

Estas enfermedades afectan a 7 millones de mujeres y a 1 millón de hombres en todo el mundo, en la actualidad, la bulimia tiene mayor incidencia que la anorexia: el 75% de las pacientes con patología alimentaria sufre bulimia y el 25% restante, anorexia. La prevalencia de la bulimia nerviosa entre las adolescentes y jóvenes adultas es aproximadamente del 1% al 3 % y, entre los varones, 10 veces menor. En Argentina, aproximadamente una de cada 10 adolescentes padece uno de estos trastornos.

La batalla contra los trastornos alimentarios es cada vez más difícil en la era internet, según los expertos, no se necesita demasiada información ni una gran habilidad para navegar por la web y asomarse al espanto, basta ingresar en un buscador palabras sencillas para sumergirse en cientos de páginas que publicitan técnicas para disimular la delgadez, perder calorías, consumir fármacos y vomitar sin ruido, detallando estrategias para que los allegados no descubran las prácticas de ayuno a las que se someten quienes padecen estos trastornos.

Los patrones culturales han girado hacia lo superficial, hacia el materialismo, hacia la imagen sin contenido, el tener o no tener parece ser la medida de lo que vale una persona, sólo si se entiende la complejidad de estos problemas, es posible que entre todos, paciente, familia, sociedad y médicos atajar y manejar adecuadamente estas conductas perniciosas, la recomendación es que si se identifican algunas conductas que sugieran un trastorno de la conducta alimentaria, se debe consultar inmediatamente a un especialista en el tema.