En un partidazo, Belgrano de Códoba se llevó tres puntazos en su visita al Libertadores de América, tras dar vuelta el resultado. Fue un 2-1 que Independiente difícilmente olvide, ya que tenía todo controlado en los primeros minutos.

Independiente y Belgrano se enfrentaban en un partido que, en la previa, estaba envuelto por el 4-0 con el que los Piratas habían triunfado, en Diciembre y ante el mismo rival, en Córdoba.

Por eso, el Rojo salió a ganarlo como sea, y durante los primeros 30 minutos tuvo todos los números para llevarse una gran victoria. Es que controló la pelota con mucha prolijidad, salió del fondo de manera ordenada y generó varias situaciones de peligro que merecieron terminar en gol. Tanto esfuerzo tuvo su premio, cuando a los 22’ Mancuello ejecutó un tiro libre al segundo palo que engañó a Olave, para poner el 1-0.

Con esto, Belgrano dejó de hacer tiempo y se puso a jugar al fútbol, demostrando que, si quiere, puede hacerlo. El peso ofensivo del equipo del Ruso Zielinsky se vio plasmado rápidamente, cuando a los 37’ Rigoni encontró una pelota perdida, proveniente de un lateral en largo, y que mandó a guardar con un fuerte zapatazo. 1-1 que cayó como un baldazo de agua fría en el Libertadores de América, ya que Independiente estaba jugando bien y no podía llevar ese dominio al marcador.

En el segundo tiempo, la intensidad bajó bastante, aunque la emoción de la paridad seguía siendo atractiva para los espectadores. Los dos dejaron de generar oportunidades y el duelo se trasladó a la mitad de la cancha.

Finalmente, lo que definió el partido, fue un penal infantil de Aguilera sobre Parodi. El Chiqui Pérez no dudo y clavó la pelota bien arriba, sin oportunidades para Rodríguez. Luego, Independiente atacó de manera desprolija y sin éxito hasta el final, donde la alegría sería sólo cordobesa.