De acuerdo al comunicado emitido por Pollack al final de la reunión, la delegación argentina, integrada por la Procuradora del Tesoro, Angelina Abbona; el subprocurador, Javier Pargament; el Secretario de Finanzas de Economía, Pablo López y el Secretario Legal y Administrativo, Federico Thea, se volvió a Buenos Aires en busca de instrucciones del Gobierno. De hecho, después de reunirse durante una hora y diez minutos con Pollack, todos salieron corriendo de su oficina como si tuvieran miedo de perder el avión.

Se trata de una nueva mala señal. Con las video teleconferencias de hoy en día nadie entiende por qué es necesario viajar en el medio de una negociación que el juez Griesa ordenó que fuera sin interrupción, sólo para conversar o recibir órdenes.

Un comunicado del Ministerio de Economía intentó poner buena cara al mal tiempo. Dijo que durante la reunión, “se continuó con el proceso de diálogo, se profundizó sobre los diferentes aspectos del litigio y las diversas alternativas que se presentan. La República reafirmó su vocación de avanzar hacia una solución en condiciones justas, equitativas, legales y sustentables para el 100% de los bonistas”.

Más aún, el comunicado dice que “el proceso de diálogo entablado con el mediador continuará en los próximos días”. En su comunicado, Pollack dijo también que espera que haya más “comunicaciones” con las partes antes del default el 30 de julio. Pero ninguno de los dos comunicados especifica cómo, cuándo o dónde, continuará el diálogo. Dicen que Pollack dejó en claro que las conversaciones no necesariamente tienen que ser en su oficina, como dejando entender que podría haber reuniones en otros lugares. Este diario no pudo confirmar la información.

Pese a la total falta de acuerdo, algunos operadores y analistas en Wall Street mantienen las esperanzas. “Yo no puedo creer que el gobierno argentino sea tan incompetente”, dijo Shahriar Shahida. “A nadie le conviene el default, ni mucho menos a los argentinos. Yo quiero creer que al final habrá acuerdo”.

“Sigo creyendo que no habrá suicidio político. El Gobierno necesita algo que pueda reclamar como victoria. Podría ser el stay”, dijo Jorge Piedrahita, de Torino Capital. “Nosotros y nuestros clientes tenemos inversiones en Argentina”.

Joshua Rosner, de Graham Fisher Company, cree sin embargo que el país va hacia el default. “Parece que el gobierno de Kirchner ha elegido descartar los beneficios económicos de negociar un acuerdo que es apoyado por la mayoría de los argentinos, por el gobernador de Buenos Aires, el jefe de la ciudad de Buenos Aires, los líderes sindicales y hasta por el Departamento de Estado de EEUU, en cuyo apoyo Argentina confió”. Estados Unidos respaldó a Argentina en el juicio contra los buitres.

Mientras tanto, los bancos y las agencias de pago siguen enviando cartas al juez Griesa pidiéndole clarificaciones sobre qué hacer. El Bank of New York quiere saber qué hace con los 538 millones de dólares que recibió de Argentina para pagar a los bonistas que ingresaron en el canje. La plata está bloqueada en las dos cuentas que el BONY tiene en el Banco Central de Argentina. Los fondos buitres quieren que esa plata sea devuelta a la Argentina. El BONY quiere mantenerla en el Banco Central. El juez postergó su decisión para más adelante. También JP Morgan Euroclear y Clearstream esperan instrucciones que no llegan.