El sábado por la madruga, una decena de ladrones entraron a la fábrica ubicada en Milton Keynes, Inglaterra, y sustrajeron los trofeos que la escudería obtuvo en los últimos años. A pesar de que algunos sean réplicas, Christian Horner lamentó el episodio y se mostró muy enojado.

El equipo Infiniti Red Bull Racing, de F1, desayunó una de las peores noticias al enterarse, esta mañana, que sufrió un robo extraordinario de más de 60 trofeos que tenía en su fábrica de Milton Keynes.

El episodio ocurrió en la madrugada, cuando unos diez delincuentes encapuchados irrumpieron en las instalaciones y se llevaron réplicas y originales de parte de los trofeos que el equipo consiguió en los últimos años. Para ello utilizaron dos vehículos, una 4×4 y un coche marca Mercedes de color oscuro, con el que se dieron a la fuga.

Si bien no hubo que lamentar ningún daño al personal de vigilancia, Christian Horner, jefe del equipo, lamentó profundamente el hecho, sobre todo porque “el valor material de los trofeos robados es escaso, máxime teniendo en cuenta que la mayoría eran réplicas, pero el daño moral es enorme, porque es el fruto de muchos años de trabajo en la Fórmula 1”.

Además agregó: “las acciones de estos hombres significan que es probable que tengamos que hacer nuestra base menos accesible en el futuro, lo que será injusto para los centenares de aficionados que viajan para visitar nuestra fábrica cada año para ver nuestros trofeos y nuestro coche de Fórmula 1”.