La fecha fue establecida en 1982 por la Organización de Naciones Unidas (ONU) que fundó la necesidad de reconocer el dolor que sufren los niños de todo el mundo,  víctimas de maltratos físicos, mentales y emocionales.

Los niños representan más del 25 por ciento de la población mundial y, muchos de ellos,  padecen incontados actos de violencia. Así, según cifras de 1990, «el número de muertes susceptibles de evitar en niños menores de cinco años era de 12.5 millones anuales . Tras los esfuerzos encabezados por la ONU como parte de los Objetivos del Milenio, pudo reducirse esa cantidad, aunque todavía la cifra continúa siendo alarmante: 6.5 millones de muertes por año.

Por su parte, la Unicef calculó en el 2012 que hay 300 mil niños que son utilizados como soldados;  250 millones de niñas y niños de entre cinco y 14 años que trabajan y cuatro de cada cinco de ellos lo hacen sin remuneración.

Los niños, sin responsabilidad de ningún tipo, padecen permanentemente los estragos de las acciones humanas, sus deficiencias y omisiones ya que muchas de las consecuencias que los afectan son producto de las desacertadas elecciones de los adultos.