«Qué inapropiado llamar Tierra a este planeta, cuando es evidente que debería llamarse Océano.» – Arthur C. Clarke

Agosto es el mes de la Pachamama en el norte se celebra a la “Madre Tierra» con el objetivo de agradecer y pedir por la prosperidad de todo el año, por buenas cosechas y fecundidad para los rebaños, y para bendecir los frutos que da la Madre Tierra.

«Pacha» significa universo, mundo, mientras que «Mama» es madre. Agosto es momento de adorar a la Madre Tierra, de agradecer por la cosecha, el buen tiempo y la abundancia del suelo. El primer día del mes se realiza el ritual de la gratitud y, según el lugar, se expresa de diferentes maneras. Los quechuas, los aymaras y otras etnias de la región andina realizaban ancestralmente ofrendas para la Pachamama.

Los rituales de esta tradición fueron variando con el devenir del tiempo. De acuerdo a las costumbres de cada pueblo, fue variando el modo de celebración. El sahumerio de las casas es uno de esos rituales. Se realiza para limpiar totalmente los hogares, los habitantes y las visitas. Algunos lo hacen para espantar a los malos espíritus y alejar las enfermedades.

En la provincia de Catamarca,  la ceremonia incluye representaciones de deidades como la Pachamama y el Coquena (una deidad mitológica vestida con prendas de lana de oveja y de llama), grupos de niños y jóvenes entonan cantos y coplas, y hombres y mujeres preparan números de danza.

¿Por qué se toma caña con ruda el Día de la Pachamama?
Honrar a la Pachamama con la protección de la caña con ruda, reza el lema en muchas de las provincias del norte y el litoral argentino. Por eso, el 1º de agosto también es ritual tomar caña con ruda, un remedio casero, para mejorar la salud, atraer la suerte y alejar los maleficios.
La caña con ruda se bebe en ayunas y en general en tres sorbos, aunque también la ingesta se realiza en siete sorbos o de un trago largo. Se toma en agosto, mes que en que aumentaban las muertes en la población por el frío y las lluvias. «Julio los prepara y agosto se los lleva», decía el refrán. Es un brebaje que se prepara con anticipación: dentro de una botella de caña, se echan algunas hojas de ruda macho y se deja macerar.