Al menos 130 palestinos murieron en un interminable bombardeo del ejército israelí sobre todo al este de Gaza City, el domingo, la jornada más sangrienta del conflicto, en la que además las tropas hebreas registraron 13 bajas.

Por otra parte, Israel desmintió que uno de sus soldados hubiera sido hecho prisionero por militantes del movimiento islamista palestino Hamas, que controla el enclave.

El presidente estadounidense, Barack Obama, preocupado por «el número creciente de muertos» en este conflicto, dijo el domingo que enviará a su secretario de Estado, John Kerry, a El Cairo el lunes, y dijo buscar un «alto al fuego».

«El presidente señaló que Estados Unidos trabajará en estrecha colaboración con Israel y los socios regionales para alcanzar un cese al fuego inmediato, e insistió en la necesidad de proteger a la población civil, en Gaza y en Israel», indicó Washington.

En Nueva York, El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas inició el domingo de noche consultas informales a puertas cerradas sobre la situación en Gaza.

Esta reunión de emergencia fue convocada por Jordania, integrante del organismo, en nombre del grupo árabe, tras un llamado en este sentido formulado por el presidente palestino Mahmud Abas.

«Llamo a la celebración de una reunión urgente del Consejo de seguridad de la ONU», declaró Abas en un discurso televisado, subrayando que la situación en Gaza es «intolerable», añadió desde Doha.

Abas debía reunirse el domingo de noche en Doha con Jaled Mechaal, jefe en el exilio de Hamas, pero este encuentro quedó postergado para este lunes.

Por su parte, el embajador israelí ante la ONU, Ron Prosor, desmintió el secuestro de un soldado israelí reivindicado por Hamas, y sostuvo que se trata de «rumores falsos».

«No hay un soldado israelí secuestrado, son rumores falsos», dijo Prosor a los periodistas.

«El soldado israelí Shaul Aaron está en manos de las Brigadas Ezzedine al Qasam», el brazo militante del movimiento islamista, había declarado su portavoz, Abu Obeida, ante la televisión.

El ejército israelí lanzó el domingo, 13ª jornada de su ofensiva, uno de los bombardeos más mortíferos desde el principio del conflicto y desde la guerra de 2008-2009 en el enclave palestino, contra Chejaiya, una localidad ubicada entre Gaza City y la frontera con Israel.

De los aproximadamente 130 muertos esta jornada en la Franja de Gaza, 72 cayeron en Chejaiya, y se calcula que los heridos podrían alcanzar a unos 4.000.

Una periodista de la AFP describió escenas sangrientas y caóticas, con cadáveres despedazados en medio de las calles.

«Chejaiya es una zona civil donde Hamas ha desplegado sus lanzacohetes, construye sus túneles y tiene sus centros de mando (…) Advertimos a los civiles que evacuaran el lugar, pero Hamas les ordenó quedarse…», se justificó el ejército isarelí.

Esta «masacre» de Chejaiya fue denunciada por dirigentes palestinos y de la Liga Árabe como un «crimen de guerra».

Este lunes de madrugada, los servicios de auxilio palestinos encontraron 11 cadáveres en el lugar, y se reportaron otras 20 víctimas fatales del letal ataque dominical.

Israel anunció que 13 de sus soldados, de la brigada Golani, perecieron en las últimas 24 horas en combates en Gaza, subiendo el balance de militares israelíes muertos a 18.

«Desde ayer por la noche, 13 combatientes de la brigada Golani murieron en combates contra los terroristas de Hamas», indicó el ejército en su cuenta Twitter.

La violencia se intensificó el domingo, pese a que Hamas e Israel anunciaron haber aceptado una petición del Comité internacional de la Cruz Roja para realizar una tregua humanitaria hasta las 17H30 locales (14H30 GMT).

«Una vez más, Hamas rompe el alto el fuego. Este había sido negociado por el CICR (Comité Internacional de la Cruz Roja) para una pausa humanitaria. La Tsahal (el ejército) replica en consecuencia», anunció el portavoz del ejército israelí, Peter Nerner, en Twitter.

Sesenta y cuatro personalidades públicas, entre ellos siete ganadores del Premio Nobel de la Paz, han pedido a todos los países del mundo que apliquen un embargo internacional a las armas de Israel por sus «crímenes de guerra» en la Franja de Gaza.

En una carta abierta, publicada por el diario británico ‘The Guardian’, figuras públicas como la guatemalteca Rigoberta Menchú o el argentino Adolfo Pérez Esquivel, ganadores del Nobel de la Paz, lamentan que Israel haya desatado «una vez más toda la fuerza de su Ejército contra la población palestina». La agresión militar israelí en la Franja de Gaza es calificada en la carta, que fue firmada por personalidades como el lingüista Noam Chomsky, de «acto inhumano e ilegal».

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