El 14 de abril de 2014 los hombres de Boko Haram, un grupo terrorista de carácter fundamentalista islámico, atacó una escuela secundaria en la región de Chibok y secuestró a más de 200 jóvenes, como parte de una campaña en contra de la expansión de la educación occidental en Nigeria. Algunas pudieron escapar, pero 219 siguen desaparecidas. Un mes después del ataque, el líder del grupo, Abubakar Shekau, reivindicó el secuestro a través de un video donde sostenía que las niñas serían vendidas en el mercado o casadas con miembros de la organización, además de ser convertidas obligatoriamente al Islam.

El grupo de derechos humanos Amnistía Internacional declaró en su momento que el ejército nigeriano sabía del ataque cuatro horas antes del hecho pero que no movilizaron refuerzos. En un nuevo informe publicado por el organismo, basándose en declaraciones de mujeres que pudieron escapar, documenta los múltiples crímenes y brutales métodos perpetuados por Boko Haram. Este secuestro no ha sido el primero de Boko Haram. En total, la organización ha retenido a más de 2.000 mujeres desde 2013 sin que haya sido noticia en la mayoría de los casos.

Si bien el movimiento Bring our girls back se ha manifestado en reiteradas ocasiones y ha ayudado a dar a conocer la problemática internacionalmente, hasta la fecha no se han podido localizar a las estudiantes desaparecidas. El ejército nigeriano asegura conocer dónde están las niñas pero sostiene que una operación de rescate sería demasiado riesgosa.

Mike Omeri, el vocero del gobierno nigeriano, aseguró que la búsqueda de las jóvenes sigue en marcha. Sin embargo, el presidente electo de Nigeria, Muhammadu Buhari, admitió, a través de un comunicado: “Por mucho que lo desee, no puedo prometer que las encontraremos».