El “derby” entre Hapoel y Maccabi culminó en un bochorno ya que el árbitro tuvo que suspender el partido a los 44’ de la primera etapa cuando ambos planteles se trenzaron a golpes de puño en el terreno de juego luego de que un hincha del Hapoel ingresó al campo y agredió al capitán de la visita.

Lo que debía ser una fiesta del fútbol, cerca estuvo de terminar en un desastre. En Israel, pueblo acostumbrado a las batallas, se jugó el clásico de Tel Aviv entre Maccabi y Hapoel. Todo marchaba dentro de los parámetros en un 1-1 entretenido hasta los 34’ de la primera etapa.

Se produjo un clic en el “derby” cuando un fanático del Hapoel ingresó al terreno de juego y agredió al capitán del Maccabi, Eran Sabih. Lejos de quedarse tendido y esperar a que los efectivos de seguridad actuasen para detener al violento, respondió con golpes de puño. El mediocampista fue expulsado por el árbitro Roei Reinshriber.

La situación dentro del campo se torno irreparable y diez minutos después el clima caliente se traslado a las tribunas; los hinchas del Hapoel querían ingresar al campo de juego para tomar represaría contra los jugadores del Maccabi. Los 600 efectivos destinados a brindar las garantías necesarias se vieron desbordados y al árbitro Roei Reinshriber no tuvo más remedio dar por suspendido el cotejo.