La violencia del ISIS ahora también es de tipo cultural: armados con grandes martillos y taladros, destruyeron con saña varias estatuas en Mosul que describen como “ídolos”. El video, cuyo contenido ha sido confirmado este jueves por la UNESCO, es la última provocación de ese grupo extremista suní que aspira a gobernar sobre todos los musulmanes del mundo.

“Es un ataque deliberado contra la historia y la cultura milenarias de Irak y una incitación a la violencia y al odio”, ha declarado la directora general de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), Irina Bokova, antes de pedir una reunión urgente del Consejo de Seguridad.

Su comunicado confirmó que se han destruido o desfigurado grandes estatuas del lugar arqueológico de Hatra, declarado patrimonio mundial, así como artefactos únicos procedentes de varias excavaciones de la provincia de Nínive que se encontraban en el Museo de Mosul. El texto, que califica lo sucedido de “ataques terroristas”, no menciona sin embargo al Estado Islámico.

Hasta ahora, el ISIS se había mostrado más interesado en traficar con el patrimonio que en destruirlo, con el objetivo de financiar sus actividades. De hecho, la UNESCO ha centrado sus esfuerzos en intensificar el control internacional y ha evitado enumerar sitios en riesgo para no llamar la atención sobre ellos.

Sin embargo, -luego de la destrucción de una importante biblioteca iraquí (la Biblioteca Central de Mosul) llevada a cabo por este grupo durante la semana pasada- esto sólo viene a confirmar una cosa: estos desastres ponen en evidencia la voluntad del grupo de realizar no sólo una limpieza étnica y religiosa sino también simbólica y cultural.