Después del referendo por la independencia de Escocia, donde el no con un  54,82% de votos, aventajo al sí  con un 45,18%, el gobierno británico  asegura que cumplirá a Escocia, la promesa de darle  mayores poderes, recursos y un proceso de transición «ultrarrápido» que repercutirá no sólo en otras partes del territorio británico, como Inglaterra o Gales, sino en toda Europa.

Los líderes, de los principales partidos británicos, David Cameron, Ed Miliband y Nick Clegg, hicieron una promesa conjunta en la cual  se comprometieron  a conceder nuevos y extensos poderes al Parlamento escocés, incluyendo mayor autonomía en la recaudación de impuestos, también aseguran que se mantendrá la llamada fórmula de distribución Barnett, un polémico sistema de distribución de gasto público diseñado por el exministro de Economía Joel Barnett, en los años 70.

Básicamente, la fórmula asegura que Escocia con su menor población reciba suficientes recursos para el funcionamiento de sus servicios públicos y concede fondos per cápita 19% superiores a Inglaterra.

Por su parte el  primer ministro, David Cameron, anunció que se fijará un cronograma para dar más competencia al parlamento europeo, sin embargo, el partido Laborista se opone a la intención de Cameron de unir el tema de la descentralización en Escocia a la introducción de reformas constitucionales en Inglaterra.

Previamente el primer ministro de Escocia, Alex Salmond, le dijo a la BBC que muchos electores se «sentirán sorprendidos por la rapidez con la que los políticos faltarán a su palabra».

Andrea Imbachi