La marcha del silencio convocada por los fiscales para el 18 de febrero, cuando se cumple un mes de la muerte Alberto Nisman, sigue dividiendo aguas.

La convocatoria, que cuenta con la adhesión del gremio judicial que conduce el moyanista Julio Piumato, estuvo encabezada por los fiscales José María Campagnoli, Ricardo Sáenz, Carlos Rívolo, Raúl Pleé, y Carlos Stornelli.

Para el Gobierno Nacional, son las «Viudas de Nisman», y es como que la Policía haga una marcha por la Seguridad.

El fiscal Guillermo Marijuan, uno de los organizadores de la movilización, aseguró que la convocatoria busca «recordar» la memoria del fiscal y aseguró que «no hay intención de estar en contra de nadie», a la vez que pidió a los dirigentes políticos que concurran que «lo hagan como un ciudadano común».

Elisa Carrió manifestó hoy en Twitter: «Hay que ponerle el cuerpo a la marcha del silencio, yo voy a estar ahí. Hay que ponerle el cuerpo a la República y a la Constitución y salir a la libertad, de la dictadura K».

Mauricio Macri anticipó que «seguramente» irá a la marcha del silencio organizada por los fiscales a nivel personal» para que la manifestación «no se politice».

El presidente del bloque de diputados nacionales de la UCR, Mario Negri, afirmó que «ante la resolución 125, la gente fue contra el autoritarismo, y el 18 de febrero irá por la verdad y en contra de la impunidad», al respaldar la marcha convocada por fiscales.