Posiblemente alguna vez la hayas  escuchado nombrar, lo cierto, es que esta planta milenaria existe hace muchísimos años y era utilizada por los pueblos indígenas antiguamente.

Ayahuasca significa “liana o soga de los espíritus”. La bebida consiste en un preparado hecho con plantas del Amazonas, las cuales se cocinan durante varias horas en agua. Desde hace algunos años, la ayahuasca se utiliza con fines terapéuticos con el objetivo de equilibrar a la persona.

Cabe destacar que la ayahuasca no es para cualquier persona. Su uso debe estar siempre supervisado por un guía, chamanes originarios o personas con mucha experiencia.  No es recomendable para personas con riesgos cardíacos, diabéticas o consumidoras de medicamentos psiquiátricos y es necesario consumirla por la noche en en un ritual y con un chamán o guía que cumpla el rol de sostén.

La ayahuasca es de sabor amargo y ácido. El efecto de la misma, tiene duración de cinco o seis horas aproximadamente. Mayormente, la ingesta provoca vómitos, por lo cual se aconseja realizar una dieta los días previos al ritual e incluso el mismo día es necesario estar en ayunas, con el objetivo de llegar a la ceremonia con el estómago liviano y la mente tranquila.

Según chamanes, al ingerir ayahuasca, el “viaje” que atraviesa la persona consta de tres niveles. En una primera instancia, el ritmo cardíaco aumenta considerablemente y la persona comienza a sentir muchísimo calor, hasta llegar a una segunda etapa: la instancia de purga. Aquí, generalmente se producen los vómitos y es donde se produce el ingreso al mundo intraterreno y todo lo malo. Comienza una etapa de conciliación, incluso con hechos que ocurrieron en nuestro pasado que no nos permiten vivir el presente.

Finalmente, en el último nivel, las personas se abren para recibir lo bueno que brindan los demás. En este periodo, suelen aparecer sentimientos buenos hacia la familia y los amigos.

La planta tabú brindará un equilibro y desde esta visión la enfermedad es un desequilibro en el hombre. Como consecuencia, a través de su consumo se buscará la autosanación.

Fiorella Costantini