La vida sigue siendo dura para los millones de brasileños que siguen en la pobreza, pero nunca antes habían estado tan bien y esa es la clave de la posible reelección de la presidente Dilma Rousseff para otro período de gobierno.

El próximo 5 de Octubre se llevaran a cabo las elecciones presidenciales en Brasil, y Rouseff y Marina Silva se encuentran empatadas entre los votantes de clase media, que es el grupo que más vota en estos comicios,  sin embargo los más  pobres del país pueden cambiar el rumbo de esta jornada electoral, ya que gracias a los programas sociales que han ayudado a erradicar el hambre y la pobreza extrema implantados  bajo el mandato del Partido de los Trabajadores que la actual mandataria  lidera, hace que ella goce de una amplia ventaja entre este sector.

Entre 2001 y 2012, Brasil redujo la pobreza extrema del 14% de la población al 3,5%, según el informe anual del Estado de la Inseguridad Alimentaria de Naciones Unidas, publicado la semana pasada. La cantidad de personas con desnutrición se redujo del 19% a menos del 5%, lo que sacó a Brasil del mapa del hambre global de la ONU, además, en la última década, decenas de millones de personas salieron de la pobreza y ahora hacen parte de la clase media baja del país.

En ese sentido y de acuerdo a la última encuesta realizada por la firma  Ibope, se dice que el 46% de quienes tienen los ingresos más precarios, y que constituyen un cuarto del electorado, votaría por Rousseff en la primera vuelta en las elecciones presidenciales del 5 de octubre, en comparación con el 24% de quienes votarían por Silva.

Así las cosas, este sector puede marcar un poco la diferencia, sin embargo ese 6% de ventaja que tiene Rouseff sobre Silva, no parece ser suficiente para dar por hecho un segundo periodo de la actual mandataria, ya que si ninguno de los candidatos obtiene el 50% del total de los sufragios, una segunda vuelta se tendrá que celebrar el próximo 26 de octubre y que Silva podría ganar por un estrecho margen, según la misma encuesta.

Andrea Imbachi